Potencian la producción de la zanahoria morada en la región

La Región 22 de abril de 2019 Por
Papa de pulpa roja, camote rosado y calafate son algunas de los cultivos con los que se busca innovar en un mercado de rápido crecimiento, como lo es el de los colorantes naturales. 64% de los chilenos ya prefieren alimentos que lleven en su etiqueta ingredientes que son naturales.
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Zanahoria morada

Tres grandes líneas de trabajo considera el Polo Territorial que ejecuta el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) a nivel nacional, liderado por la Dra. María Teresa Pino de INIA La Platina en Santiago, quien además es Coordinadora del Programa Nacional de Alimentos del Instituto. La iniciativa busca el desarrollo de colorantes y antioxidantes de alto valor para la industria de alimentos, a partir de materias primas altamente dedicadas y producidas en la zona centro sur de Chile, gracias a un cofinanciamiento del FIA y el apoyo de privados (empresas que procesan y productores que producen). A nivel nacional se trabaja con zanahoria morada, papa de pulpa roja y morada, camote de pulpa naranja a morada y calafate.

Cabe indicar que la demanda de colorantes naturales sobre los sintéticos en la elaboración de alimentos está aumentando, puesto que los consumidores buscan la etiqueta limpia. Un concepto que crece paulatinamente a la hora de elegir qué comer dentro de muchas alternativas ofrecidas por la industria.

“El mercado de ingredientes ha sido muy influenciado por el de alimentos procesados y bebidas, así como también por las preferencias de los consumidores que optan por consumir ingredientes naturales”, comentó la Dra. María Teresa Pino.

Respecto al mercado mundial, la especialista dijo que ha observado un acelerado crecimiento en cuanto a las preferencias de los consumidores por alimentos con propiedades funcionales y en ese escenario, los chilenos esperan encontrar más productos con atributos específicos, como bajo/libre de azúcar (70%), bajo de sodio (68%), bajo/libre de grasas (67%), 100% naturales (64%) y sin colores artificiales (62%). Por otra parte, nuevos alimentos desarrollados para las necesidades o preferencias dietéticas especiales, el 31% prefiere productos que ofrecen una experiencia totalmente nueva de sabor y un 29% productos que son formulados para imitar otro.

Este polo se enmarca dentro del programa alimentos saludables que tiene entre sus objetivos diversificar y sofisticar la oferta de alimentos exportables,  con el fin de aumentar las exportaciones en términos de volumen y de valor. “A nivel mundial la industria de colorantes es una de las de mayor volumen de ventas con aproximadamente 700 toneladas al año de colorantes naturales y sintéticos. Por otra parte, el mercado de antioxidantes también está en alza, lo que es muy prometedor para los agricultores que produzcan materia prima”, complementó Elizabeth Kehr, Directora Regional de INIA Carillanca y responsable en La Araucanía.

Los antecedentes indicados son positivos, más aún cuando hoy existen regulaciones de varios países quienes han restringido el uso de colorantes sintéticos. Por ejemplo, en 2008, en el Reino Unido se prohibieron seis colores en cualquier matriz de alimentos, lo cual ha afectado enormemente el consumo de colorantes sintéticos en la industria alimentaria del Reino Unido y sus países vecinos, ya que se asocian a desórdenes alérgicos, déficit atencional en menores de edad y otras enfermedades de relevancia entre los consumidores.

Reunión Comité Ejecutivo en La Araucanía

En este contexto y dado los avances del proyecto, en dependencias de INIA Carillanca se desarrolló una reunión del Comité Ejecutivo, donde participaron las entidades asociadas que permitió un análisis en sala y visitas a productores en terreno. “Este polo destaca por las interrelaciones entre productores y procesadores. Además, el hecho que INIA esté gestionando el trabajo  entrega mucha seguridad a ambas partes. La hortaliza en sí misma no es el nicho, sino la materia prima que genera como colorante, por lo tanto tenemos una alternativa distinta con una zanahoria, betarraga o calafate, que entregan un valor agregado al producto final”, comentó Mateo Budinich, Gerente del Polo.

Por su parte, Francisco Greve, Presidente de la Asociación Gremial Hortícola de La Araucanía valoró este nuevo desarrollo. “Los resultados del Polo son interesantes y un trabajo excelente para la región si sabemos aprovecharlo. Es un área en la cual se ha visto muy poco y ha tenido un gran crecimiento, tanto para procesos como para la agricultura, particularmente para los productores hortícolas donde la modalidad de contrato es excelente. En este minuto tenemos la posibilidad exclusiva como Asociación que está abierta y sin límites para avanzar en el Polo de desarrollo en la industria de colorantes. Trabajamos por los 34 mil horticultores y ojalá todos se sumen. Valoramos el trabajo de INIA que nos apoyará en el manejo del cultivo y la orientación técnica”, puntualizó.

Asimismo, la participación de la Cooperativa Agrícola Boroa, una de las  más longevas del país, abre una puerta del trabajo mancomunado que puede realizarse. “Como organización teníamos varias inquietudes y esta apuesta fue una nueva alternativa, sobre todo en colorantes y antioxidantes, más todavía con una mirada de lo que se está haciendo con el Plan Impulso y la reconversión agrícola. Somos la única cooperativa a nivel nacional inserta en este Polo y como tenemos una sala de deshidratado, no solo queremos trabajar con lupino, sino con otros productos que marcan la diferencia como la zanahoria morada”, dijo Osvaldo Burgos, Presidente de la Cooperativa.

Finalmente, Christian Gwinner, Gerente Frutícola y Sostenibilidad de Matetic Farms plantea que este Polo se transformará en una segunda plataforma productiva para Chile, en términos de cultivos anuales y algunas frutas como el calafate, que darán que hablar en una industria de ingredientes que crece a nivel mundial. “Para nosotros los cultivos anuales tienen un bajo riesgo económico, entendiendo que son de ciclo corto y podemos defendernos de riesgos esporádicos. Por lo tanto, la plataforma de este cultivo de zanahoria morada va a industrias que toman toda la producción y no tienen una venta al detalle con una calidad estética de lo cosechado, sino como materia prima en color y antioxidantes, ingredientes que necesitamos explotar. La  industria a la cual apostamos nos exige ser oferentes para otros mercados, así como lo es la fruta, con productos que puedan suplir demandas crecientes y de esta manera liberar espacios para que no ocurra lo que sucede siempre en la horticultura que es muy cíclica, y junto con ello dar una estabilidad a la plataforma productiva hortícola nacional”, acotó.

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