Ayiwün puwül Tripantu Temuco

Opinión 26 de febrero de 2022 Por Catalina Sánchez Hidalgo
Patricio Poza, Cientista Político.
Patricio Poza
Patricio Poza

Este 24 de febrero se cumplieron 141 años vida, historias y experiencias de nuestra capital regional. Sin duda, nuestra comuna ha avanzado y crecido a una velocidad importante; muchas veces más rápido de lo que se ha podido planificar. 

Esta nueva vuelta al sol que, por motivos de pandemia no podrá ser celebrada como se esperaba, trae consigo nuevas misiones y visiones que se deben instalar en la gobernanza local, pero también en el proceso de transformación cultural que, como sociedad y comunidad tenemos que ir viviendo. 

Bajo la nueva administración liderada por el Alcalde Roberto Neira, hemos podido apreciar una transformación de perspectivas en esta materia, algo más profundo de lo que estábamos acostumbrados, y que sintoniza con los nuevos tiempos y formas de concebir la comunidad.

La diversidad cultural y su revalorización; la planificación de una comuna amigable con todo tipo de personas, y la protección a los espacios de participación ciudadana, son algunos de los principales enfoques que se deben reconocer a este nuevo gobierno local. 

Este nuevo aniversario de Temuco nos invita a seguir avanzando hacia el desarrollo y crecimiento comunal, pero siempre considerando y cuidando nuestro entorno. El cambio climático es una realidad, por lo que las medidas y políticas para enfrentarlo se tornan más urgentes que nunca.

La sequía, por ejemplo, nos ha comenzado a atacar fuertemente, y se nos presenta como un enemigo silencioso que va afectando la calidad de vida, tanto del mundo rural, como también de quienes viven en la urbe, a través de escenarios propicios para la creación de incendios forestales, los cuales, según información de Conaf, un 99,7% recae en la acción humana.

Esta realidad, apura la instauración en la dimensión pública de programas y proyectos que promuevan, por ejemplo, la reutilización de las aguas lluvias para fomentar sistemas de riego bajo mecanismos de ahorros locales previos; también la instalación de un mayor nivel de paneles solares domiciliarios que apoyen la economía familiar e incentive la utilización de energías limpias, entre otras medidas. Pero lo más relevante, a mi juicio, es “cambiar el chip” cultural de cada uno de nosotros, partiendo por ser protagonistas desde nuestro espacio personal. 

141 años no se cumplen todos los días, y como ciudadanos, podemos ser parte de la transformación local hacia una sociedad moderna y consciente sobre la realidad que nos rodea. Seamos y sigamos siendo, -más que nunca-, actores principales en el desarrollo sostenible del Agua de Temu.

Patricio PozaUna agenda para el futuro

Catalina Sánchez Hidalgo

Periodista AraucaníaDiario.

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