Profesora de Angol gana el Global Teacher Prize Chile 2019

La Región 13 de noviembre de 2019 Por
Es profesora de ciencias, tiene 39 años y trabaja en la Lucila Godoy Alcayaga. Hace proyectos impresionantes dentro y fuera del aula. Gracias a su gestión, el establecimiento de Malleco posee un instrumento donado por la NASA para hacer experimentos en microgravedad.
Nadia Valenzuela Global Teacher Prize Chile 2019
Nadia Valenzuela Global Teacher Prize Chile 2019

En una ceremonia que se llevó a cabo en el Teatro Oriente, se reveló el nombre de la ganadora del Global Teacher Prize Chile 2019. Su nombre es Nadia Valenzuela, tiene 39 años y es profesora de Ciencias en la Escuela Lucila Godoy Alcayaga de Angol.

En un conmovedor momento, el reconocimiento fue entregado por Antonia Carrizo Leal, Jóven Líder de 16 años del Liceo Carmela Carvajal que impulsó un proyecto de fomento lector llamado “Comparte tu libro”. Además de Antonia, la ceremonia estuvo llena de momentos especiales pensados para homenajear a la ganadora y a los otros cuatro finalistas de este año: Paulino Pérez, Virginia Pérez, Exequiel Coñoman y Rossana Barria. Uno de esos momentos fue el show realizado por la Orquesta Sonidos de Luz, liderada por el profesor Cristóbal Rojas.

Nadia Valenzuela trabaja en la Escuela Lucila Godoy Alcayaga hace 15 años. El establecimiento tiene 230 alumnos y el 97% de ellos vive en situación de vulnerabilidad, enfrentando problemas como familias disfuncionales, violencia intrafamiliar y padres alcohólicos. Muchos de ellos incluso se han criado en Aldeas Infantiles SOS, una organización que brinda alternativa de cuidado a niños que perdieron sus familias. En dicho contexto, la ganadora se ha propuesto entregar verdaderas oportunidades y lo ha logrado con acciones que van más allá de una sala de clases.

Por ejemplo, en un viaje que hizo a Viena para realizar un diplomado, la profesora se puso en contacto con la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA). Allí conoció al astronauta Takao Doi, quien le informó que la NASA estaba donando unos instrumentos llamados clinostatos, para hacer experimentos en microgravedad. Nadia postuló a esta iniciativa y su sala de clase fue seleccionada junto a otros 50 colegios del mundo.

La profesora trajo el instrumento a Chile y actualmente es el único que está en una escuela del país (el segundo está en una universidad). Ahora, gracias a esto, sus alumnos están estudiando semillas que puedan responder favorablemente a la alteración del campo gravitatorio para evaluar la posibilidad de realizar futuras granjas espaciales. Esto los tiene muy motivados, pues además trabajan con el Dr. Ravikumar Hosamani, un científico que desde la University of Agriculture de India monitorea los resultados y los mantiene al tanto.

Esta experiencia ha generado que los alumnos sientan que están haciendo un aporte real a la ciencias espaciales”, comentó Nadia.

A lo largo de su carrera, Nadia ha realizado varias actividades e investigaciones con sus alumnos, muchas de estas fuera del horario escolar. Juntos han reforestado bosques plantando más de 500 árboles en un cerro importante para la etnia indígena mapuche. También limpiaron el lago Lanalhue, sacando una planta acuática invasora (egeria densa), la cual llevaron al colegio para convertirla en abono orgánico líquido y granulado. Con este proyecto se ganaron un fondo que les permitió educar a madres agricultoras y diseñar un invernadero para ellas. También participaron en un programa de radio enfocado en educar a la comunidad sobre esta problemática. Este trabajo significó un antes y un después en la comunidad, pues actualmente, las personas continúan limpiando el lago y transformando la planta en abono.

Su trabajo con la comunidad es impresionante, principalmente porque involucra a sus alumnos quienes a través de estos proyectos se están convirtiendo en agentes de cambio. Pero el trabajo de Nadia no sólo es inspirador fuera del aula; dentro de esta, sus estudiantes también han aprendido a amar la ciencia cantando, disfrazándose, escribiendo cómics e incluso enviando sus nombres a Marte en una sonda espacial de la NASA.

En mis clases las manifestaciones artísticas son una prioridad. Las clases son muy dinámicas y mi aula nunca está organizada de la misma manera; un día estamos en grupo, otro día en fila o sentados en el piso, y a veces estamos parados bailando. El objetivo es que todos se emocionen y cuando tengo su atención, pasamos a la indagación científica, mi principal metodología de trabajo”, dijo la profesora.

Fuente: Camila Londoño, Elige Educar.

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