Brigadistas dicen "no más" a las precarias condiciones de trabajo y al incumplimiento de Conaf

La Región 20 de enero de 2020 Por
Son 280 brigadistas forestales que arriesgan día a día su vida para combatir los incendios, sin embargo su sueldo es de sólo 320 mil pesos y hacen turnos de 10 días por 4 libres. Brigadistas afirman que Conaf firmó un acuerdo el año 2019, pero no cumplió con lo comprometido. Hoy las críticas se posan sobre la actual administración de la institución pública.
Paro Conaf

Fue el 20 de febrero del año pasado que el director regional y nacional de Conaf se reunían con los brigadistas forestales de Conaf, para finalizar un paro regional en el que los trabajadores exigían una serie de mejoras laborales y de remuneraciones. El pacto quedó sellado y el paro finalizó, sin embargo hasta ahora se ha cumplido muy poco, o casi nada, de lo acordado la temporada de incendios pasada, según aseguran los propios brigadistas.

Por lo mismo es que hoy son 280 brigadistas los que nuevamente se han movilizado para exigir, que se cumpla lo acordado, pues sus condiciones de trabajo son precarias; así como sus sueldos y los tipos de contratos que no han mejorado por parte de la corporación público-privada, pero que depende directamente del ministerio de Agricultura.

Es que la realidad de los brigadistas de Conaf están lejos de ir mejorando. El acuerdo contemplaba un aumento de remuneraciones, mejoras en la higiene y en los locales donde duermen, así como bonos de riesgo y de seguridad tanto para trabajar como para el combate de incendios.

"El compromiso es ver el presupuesto del año 2020 para aumentar las remuneraciones (...) Además, hemos tomado acciones y hemos pedido apoyo al intendente para la construcción de nuestras bases de Brigada, lo que significa mejoras en su habitabilidad", aseguró en febrero pasado José Manuel Rebolledo, director nacional de Conaf, junto al actual director regional Julio Figueroa.

Los meses pasaron y lo firmado quedó en nada. El sueldo de un brigadista sigue siendo 320 mil pesos, trabajan 10 días por 4, durmiendo en colchonetas y con alimentación que ni siquiera viene rotulada.

No cuentan con un contrato permanente y tampoco con un bono o seguros que les permitan combatir adecuadamente los incendios, considerando que muchas veces deben trabajar en aeronaves o en comunidades donde han sido atacados.

"La mayoría de los brigadistas vienen de comunas y cuentan con un sueldo precario y sin un contrato por el año, sólo por temporadas. Muchas veces debemos trabajar entre 12 a 14 horas diarias, pero no logramos tener un sueldo digno ni menos bonos de riesgo, ya sea por ataques que hemos sufrido, como el ocurrido en Pailahueque el año pasado, ni tampoco por el riesgo que implica estar siempre sobre aeronaves, donde ya ha habido 2 accidentes de helicópteros en esta temporada", comentó Juan Pablo Vega, vocero de los brigadistas.

Si bien aseguran que cuentan con turnos éticos mientras están en paro, pareciera ilógico que cada año los brigadistas deban exigir mejoras mínimas, considerando el aumento que año a años implican los incendios forestales, tanto así que si bien se aumentaron los recursos en aeronaves y se adelantó la temporada de incendios, los funcionarios de Conaf siguen esperando mejores condiciones de trabajo.

"Ponen recursos para contratar aeronaves, pero estas son un complemento a nuestro trabajo. Estamos en turnos de 10 días y 4 libres, pero cuando estamos en terrenos nuestras bases están en muy mal estado, con una comida que no viene ni rotulada y muchas veces no sabemos lo que comemos. Muchos llevamos años trabajando y con un nivel de exigencias que aumenta con los incendios. No queremos afectar a la comunidad, sólo tener dignidad en el trabajo, porque hay veces que llegamos todos quemados y nadie valora nuestro trabajo", dijo el dirigente.

Mientras los ojos de la comunidad se posan sobre la actual administración de Conaf, que tuvo todo un año para mejorar lo comprometido el año pasado, se espera que prontamente los brigadistas y autoridades se reúnan para que así se llegue a un acuerdo para cumplir con las demandas que año a año complica a los forestales y a toda la comunidad que se ve amenazada por estos incendios.

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