Pandemia - Trabajo - Vivienda

Opinión 16 de junio de 2020 Por Equipo AraucaniaDiario
Eugenio Tuma Zedan, ex senador de la República.
Eugenio Tuma
Eugenio Tuma

La pandemia está siendo de tal magnitud que casi no existe ninguna conversación que no se refiera a ella y sus consecuencias, nunca nos imaginamos vivir en un mundo real con carácter de ciencia ficción.

Con un alto nivel de nuevos contagios diarios en nuestro país alcanzando ya las casi siete mil personas, con cientos de fallecidos, con la infraestructura sanitaria pública y privada cercanas al colapso y con los funcionarios de la salud en el límite de sus capacidades a pesar de los esfuerzos inhumanos y a riesgo de sus vidas para salvar las de otros. Y si a este escenario le agregamos las medidas de aislamiento, cuarentenas, cierre de fuentes de laborales, pérdidas del empleo y millones de familias sin los ingresos indispensables para sobre vivir el encierro, como así mismo la crisis financiera, tenemos un cuadro verdaderamente desolador con graves consecuencias sanitarias, sociales y económicas en cada una y todas las regiones de nuestro Chile, en espacios reducidos.

Sin desconocer los esfuerzos personales del ex ministro Mañalich, el fracaso en los resultados en el combate al Covid 19 era previsible, dado que el aislamiento además de ser demasiado laxo en su cumplimiento, básicamente no se proveyeron los recursos a tiempo a las familias que no disponían de ellos para alimentarse, durante el periodo de restricción de movimientos y no se puso el foco en los PCR o exámenes rápidos y masivos para detener el avance de los contagios.

Pero confío en las capacidades de científicos y técnicos y un conjunto transversal que asesore a la autoridad sanitaria en eficaces medidas para que tengamos mejores resultados en el ámbito de sus competencias.

Debemos celebrar el Acuerdo Nacional con la participación del Gobierno y la Oposición para asegurar un presupuesto que con flexibilidad le permitan al Estado los recursos necesarios e indispensables para enfrentar los requerimientos de la población, la reactivación económica y las medidas en contra de esta pandemia durante los próximos dos años.

Esta emergencia va a requerir de una mirada distinta para fijar las prioridades en políticas públicas luego de superada la situación sanitaria, la recuperación de la actividad económica sólo se va alcanzar si los primeros incentivos desde el Estado se colocan en actividades de uso intensivo de mano de obra y aquellas que provoquen efecto multiplicador de la producción y la creación de valor agregado, tal como la construcción enfocando principalmente satisfacer la creciente demanda de vivienda básica.

El encierro de las familias en las viviendas puso en evidencia el hacinamiento de los más vulnerables no sólo desde el punto de vista económico si no también sanitario. Las mini viviendas no aseguran ni bienestar ni calidad de vida, mucho menos cumplir con el distanciamiento solicitado por la autoridad, sin mencionar las urgentes necesidades de miles de familias allegadas o que se encuentran viviendo en campamentos en muy precarias condiciones.

Por ello las políticas públicas urgentes deben diseñar el camino de la creación de más y mejores empleos y al mismo tiempo de más y mejores viviendas.

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