El capitalismo está en Jaque

Opinión 19 de octubre de 2020 Por Yuliana Montiel
Candidato a la alcaldía de Temuco.
Iván Cerda Zuñiga.
Iván Cerda Zuñiga.

Cuando el presidente Nixon en la década de los setenta se vio empujado a abandonar el patrón oro producto de la gran crisis económica interna, coincidente con el embargo petrolero de la OPEP y la aplastante aparición del Eurodólar no dimensiono que súbitamente estaba cambiando el orden económico mundial. Una sucesión de hechos graves a nivel global estaba dejando atrás el mercantilismo, el modelo marginalista y el mismo capitalismo clásico para dar paso a la nueva era monetarista que erróneamente suelen llamar Neocapitalismo, basado principalmente en la expansión infinita de la deuda como mecanismo inmediato para crear riqueza y hacer prosperar las economías globales.

Así prontamente los países se dejaron llevar por este formato monetario que permitió ampliar fuertemente la industria financiera desregulando sus operaciones y creando condiciones para la aparición  infinita  de bancos en la sombra (llamados Shadow Banks tales como tiendas de Retail, Cajas de Compensación, Financieras y otros) que conceden créditos masivos abordando a todos los segmentos sociales que no logran calificar en las instituciones clásicas y formales.

El crédito es una formula universal y fácil que permite traer dinero del futuro al presente, creando consumo inmediato e inyectando adrenalina pura al mercado para hacer crecer la economía, pero esta vez en manos de la gente, dejando en su camino a millones de personas endeudadas y aplastadas por abusos y desmedidos intereses.

"Mientras la deuda fiscal a pesar de la pandemia aun no alcanza al 30%, el endeudamiento promedio de sus habitantes ya supera el 75% creando una gran brecha de desigualdad y riqueza efímera en la gente".

Con tanto dinero circulando a tasas históricamente bajas y elevados niveles de deuda, presumimos se seguirán alarmantes episodios de morosidad que pondrán en jaque al actual orden económico mundial, anunciando prontamente su ocaso, sobre todo en naciones que dejarán su deuda para refugiarse en un nuevo modelo basado en las tecnologías futuras y el valor de las personas como el mayor capital de riqueza de sus naciones.

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