El llanto de los venezolanos de Temuco que tienen a sus familias varadas en Perú

La Región 02 de julio de 2019 Por
Un joven será padre en una semana y su esposa está sola; un trabajador y su esposa esperan a su hija y nieto; y otra mujer a su hijo, para que pueda comer y a vestirse. Así es la situación que hoy viven los venezolanos de Temuco, quienes no han podido reunirse con sus familias que están a la espera en Perú.
chacalluta

Falta una semana para que la esposa del joven venezolano Wilber Leal tenga a su primera hija. Vive en Temuco y estaba ansioso esperando que llegara su mujer. Reunió ropa de guagua, consiguió un lugar para que su esposa esté cómoda luego de dar a luz, pero su llegada ha sido imposible: ella es parte de los cientos de chilenos que no han podido ingresar a Chile porque están varados en Perú.

Así como él, son varios los venezolanos que hoy están en Temuco esperando a sus familiares que están detenidos en Perú, debido a que no pudieron pasar la frontera, como sí lograron hacerlo estos nuevos habitantes de La Araucanía. La situación es dramática, son varios quienes habían reunido un poco de dinero para comprar los pasajes en bus y así poder reunirse con sus familiares, pero las nuevas restricciones de Chile han impedido el paso y las familias todavía no se pueden reencontrar.

Uno de esos casos es del joven de 23 años Wilber Leal, cuya esposa ya tiene 9 meses de embarazo y que durante un largo tiempo juntó dinero para que pueda cruzar la frontera, sin hasta ahora poder hacerlo.

"Yo me vine hace 2 meses y medio para poder reunir dinero y poder traerme a mi esposa. Ella no tiene mamá ni papá, soy su único familiar y cuando estaba a punto de cruzar desde Perú, en Chacalluta para Chile no le permitieron y se tuvo que volver a Lima. Ella está sola y eso me tiene muy triste, porque mi niña debería nacer en menos de una semana y no estaré con ella. Había en la frontera mucha gente pero no sucedió nada y no puede pasar, estoy desesperado", dijo el joven.

Cuenta que ha intentado apoyarla desde Chile para que pueda sacar sus papeles pero ha sido imposible, si bien viajó hasta la frontera y estuvo a punto de traspasarla, no fue posible y hoy espera un milagro.

"Yo entiendo que hayan restricciones pero mi esposa está esperando un bebé. Cuando salí de Venezuela pensé que sería todo más fácil porque de verdad la estamos pasando muy mal en nuestro país. Ella está pasando frío y no me cabe en la cabeza que aún esté ahí dando vueltas, con mi niña a punto de nacer ... estoy muy, pero muy mal", comentó Leal.

Pero él no es el único en esta situación, Raúl Hernández, quien es pastor evangélico, también salió de Venezuela con su esposa para llegar a Chile en busca de alimentos y esperanza, en sus planes estaba traerse a su hija y su nieto, pero hasta ahora ha sido imposible, pues le robaron los papeles y las copias no se las reciben.

"Mi hija ha tenido muchas pruebas de Dios, le robaron, luego sus papeles se dañaron y no la dejaron entrar a Chile desde la frontera. Está en una ciudad que queda como a 9 horas de la frontera intentando conseguir trabajo para reunir dinero o bien para sacar los papeles, pero ne dicen que hay que esperar. Ella ha visto que este es un drama humano, vio 3 niños morir y otras personas también morir de frío y de hambre en Ecuador. La situación es compleja porque yo quiero que ella llegue a este país que nos ha dado mucho apoyo", dijo Hernández.

Y el pastor agrego: "estoy rogando para que puedan ayudar a la muchacha que no ha podido sacar sus  papeles. Mi hija y mi nieto están en Perú y no es lo mismo que en Chile que la gente es mucho más cariñosa. Entiendo que Dios nos da pruebas y que debemos ser muy fuertes. Yo había salido como turista a varios países y te tratan bien, pero como inmigrante debes quedarte callado, recibir humillaciones y llorar en silencio, porque aunque tenía carro, casa y lancha hoy no me queda nada más que la familia y quiero estar con ellos. Aun así doy gracias a Dios porque en Chile y en Temuco hemos recibido apoyo, una casaca o un lugar para dormir y estoy seguro que Dios le devolverá todo esto a este pueblo maravilloso".

Así como él, Angela Colmenares también está sufriendo y esperando a su hijo, y aunque es parvularia aún no consigue trabajo y solo le envía 10 mil pesos para que se mantenga en Venezuela, dinero que sólo le sirve para un kilo de azúcar y un litro de aceite.

"De verdad no tengo plata ni para comprarle su ropa, en Venezuela no hay nada para comer. Acá buscamos una oportunidad porque las cosas no están bien. Necesitamos ayuda y una mano por favor", dijo la joven.

Si bien llegan a con muchas necesidades, hoy en la iglesia Safemi se ha estado trabajando en darle desayuno, comida y ropa de cama a los venezolanos inmigrantes. "Necesitamos más ayuda porque van a llegar muchos más venezolanos. Queremos arrendar una casa grande y ahí tener a las familias que hoy están todo el día en la iglesia y acá se alimentan, pero necesitamos mucho más apoyo porque la situación es dramática para quienes llegan",  dijo el pastor Esteban Fonseca, de la iglesia ubicada en calle San Martín con Carrera.

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