El año de la identidad de la Democracia Cristiana

Opinión 03 de marzo de 2019 Por
El senador de La Araucanía plantea los desafíos que tiene por delante su partido este año, partiendo desde los errores cometidos en el periodo pasado y con una clara oportunidad de enmendar el rumbo para encontrar su "identidad", así como para definir la relación que tendrá con un gobierno "circunstancialmente" de derecha y sus socios o aliados.
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Senador Francisco Huenchumilla

El año pasado la Democracia Cristiana anduvo en busca de su identidad, y ahora, en marzo, al comenzar el año político, me temo que nuevamente se verá tensionada por este dilema voluntariamente apostado por sus máximos dirigentes.

Es que cuando se señaló que el partido debía buscar su identidad y al mismo tiempo se mostró dispuesto a colaborar con el gobierno en grandes acuerdos nacionales y en proyectos de ley, conforme a su propio mérito, no vislumbró que ambos conceptos, colaboración e identidad, se neutralizan recíprocamente sino se tiene claridad acerca de cuáles son los objetivos políticos que se persiguen, en un escenario de un gobierno de derecha del cual pretendes ser alternativa. Porque la política es acción -entre otras cosas- pero acción estratégica, lo cual supone que todo lo que tu hagas o digas te será cobrado en su momento cuando vuelvas a reconcursar con la ciudadanía por la conducción del Estado. Porque la búsqueda de identidad supone y requiere que la ciudadanía te distinga claramente acerca de lo que eres y representas, acerca de cuál es tu cuento y tu relato, independientemente del juicio de valor o de reproche que ello le merezca. La clave es que puedas presentarte en el espacio público con tu propia personalidad y ella sea claramente distinguible de los demás. Ello supone la toma de un conjunto de decisiones, entre las cuales la más importante y decisiva es tu definición respecto de un gobierno de derecha, sector del cual la historia te persigue inexorablemente y donde no caben los matices si es que tu propósito es recuperar y tener identidad acorde con los valores y principios que, en su momento, tus padres fundadores esgrimieron para fundar tienda aparte.

En consecuencia, no cabe otra posibilidad -si lo que buscas es identidad- que declararte como un partido de oposición al gobierno de derecha que se encuentra, circunstancialmente, a cargo del Estado. Partamos por eso; de lo contrario nunca sabrá la opinión pública que eres realmente. Ahora bien, esto es -naturalmente- el punto de partida porque lo más importante es, ciertamente, cuál es tu visión del país y qué tipo de sociedad quieres construir, o en otras palabras cuáles son tus ideas y en consecuencia, las razones que tendría la gente para seguirte y en su momento, volver a entregarte la conducción del Estado. Esto supone -como no- un debate de ideas al interior del partido como cuestión central y prioritaria (lo cual supone, ciertamente, que las cuestiones básicas y elementales de un cierto ordenamiento democrático interno están funcionando honorablemente y con adecuados grados de eficiencia). Para ser franco, este debate no lo veo. Pareciera que la posibilidad en el horizonte de un Congreso Ideológico tranquilizara nuestras exigencias estratégicas. La vida de un partido son sus ideas y su imperativo y su condición de viabilidad es reciclarse y ponerse al día permanentemente acorde con los cambios que experimentan las sociedades. Deberíamos tener un estado de congreso permanente.

Entonces tu lugar está claramente definido: estás en la vereda del frente. Eres oposición y nadie tendrá motivos para perderse. Nadie podrá acusarte de colaboracionista. En la vida hay que ser claro y sin ambigüedades. Esto, sin embargo, no significa obrar por impulsos sino -como lo pueden y deben hacer los seres humanos-conforme a la razón. Por ello tu oposición será racional, o sea, dispuesto a dar y entender razones en la relación con ese gobierno con el cual te has declarado opositor. Por ello examinarás las razones que fundamenten los proyectos de ley que presente el gobierno y/o las medidas o actuaciones que sean sometidas a tus propias decisiones, las que se basarán no en impulsos (como negar la sal y el agua), sino en argumentos racionales respecto de su propio mérito, con una limitación que tales proyectos o medidas no quebranten tus propios objetivos políticos y estratégicos que constituyen el sine que non de tus ideas y de tu identidad .Pero, además, debes considerar que te mueves en un escenario compartido con el sistema multipartidista que existe en Chile y con las distintas oposiciones que cohabitan, lo cual debe llevarte a ser realista en tus movimientos, pensando y construyendo el futuro, donde las aventuras individuales están destinadas al fracaso; por ello son necesarias las coordinaciones, pero donde todos entiendan que los vetos recíprocos no conducen a nada, tampoco las imposiciones mutuas de tu verdad, pensando que los demás son presas del error.

En consecuencia, este debe ser el año de clarificar y establecer tus ideas que te den identidad, de perfilar nuestro rol de oposición, que te diferencie de lo que es un gobierno de derecha y al mismo tiempo participando con responsabilidad y racionalidad en el debate y decisiones parlamentarias; y de fortalecer y clarificar la coordinación con el resto de los partidos de oposición pensando en los desafíos del futuro.

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