No solo el sol: cinco exposiciones comunes que pueden dañar tu piel en la recta final de las vacaciones

Perfumes, ropa mojada, picaduras de insectos o el aire acondicionado pueden provocar manchas, infecciones e irritaciones cutáneas durante el verano.

Durante el verano, la principal preocupación en el cuidado de la piel suele ser la exposición solar. Sin embargo, existen otras exposiciones cotidianas —muchas veces invisibles o subestimadas— que también pueden generar daño cutáneo, especialmente en la recta final de las vacaciones, cuando se acumulan días de calor, humedad y actividades al aire libre.

“El sol no es el único responsable de las manchas, irritaciones o infecciones que vemos con frecuencia en esta época. Hay factores ambientales y hábitos diarios que pueden afectar la piel sin que las personas lo noten”, advierte el Dr. James Anderson, dermatólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello.

A continuación, el especialista detalla cinco exposiciones frecuentes en verano que pueden dañar la piel y entrega recomendaciones para evitarlas.

Sustancias que reaccionan con la luz solar
El contacto de la piel con perfumes, jugos cítricos como el limón, o ciertas plantas —como la higuera, la ruda o el litre— puede provocar fitofotodermatitis, una reacción cutánea que se manifiesta con manchas, enrojecimiento o incluso quemaduras al exponerse posteriormente al sol.

“Es una reacción más común de lo que se cree y muchas veces las personas no asocian las manchas al contacto previo con estas sustancias.Evitar aplicar perfumes sobre piel expuesta, lavar bien las manos y zonas de contacto tras manipular cítricos y usar protección al interactuar con vegetación reduce significativamente el riesgo” explica el Dr. Anderson. 

Permanecer con ropa mojada por varias horas
El uso prolongado de trajes de baño húmedos favorece la irritación de la piel y el desarrollo de infecciones por hongos, especialmente en zonas íntimas y pliegues cutáneos. Cambiar la ropa mojada al salir del mar o la piscina y secar bien la piel antes de vestirse es una medida clave para prevenir estos cuadros.

Picaduras de insectos
Mosquitos, zancudos y tábanos no solo generan picazón. Sus picaduras pueden dejar manchas persistentes, infectarse por el rascado o desencadenar reacciones alérgicas. El uso de repelente, especialmente al atardecer y durante la noche, junto con una adecuada higiene de la zona afectada, ayuda a evitar complicaciones.

Sudor y fricción en zonas de pliegues
El calor, la sudoración excesiva y el roce constante de la ropa pueden provocar enrojecimiento, ardor e infecciones en áreas como axilas, entrepierna o debajo del busto, una condición conocida como intertrigo. Utilizar ropa liviana y respirable, además de secar cuidadosamente estas zonas tras la ducha, es fundamental para prevenirla.

Exposición prolongada al aire acondicionado
Pasar muchas horas en ambientes con aire acondicionado reduce la humedad ambiental, lo que puede provocar resequedad, descamación e irritación de la piel, especialmente en personas con piel sensible o dermatitis atópica. “La piel también sufre deshidratación ambiental, no solo por el sol”, señala el dermatólogo. La hidratación diaria con cremas humectantes y evitar la exposición directa al flujo de aire ayudan a mantener la barrera cutánea saludable.

El especialista enfatiza que el cuidado de la piel en verano debe ir más allá del bloqueador solar. Identificar estas exposiciones frecuentes y adoptar medidas preventivas simples permite disfrutar las vacaciones sin consecuencias dermatológicas y llegar al fin del verano con una piel sana y protegida.

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