El estudio estuvo impulsado por la incertidumbre de residentes de localidades como Malalcahuello, que conviven con el registro volcánico en su entorno diario.
Desde 2018 vendían la retransmisión ilícita de señales a través de las plataformas Ultra IPTV y Mega IPTV, lo que les generaba miles de millones en ganancias.