Usurpaciones y populismo barato

Ricardo Barria Dillems, ingeniero comercial, magister en Comunicación.
Ricardo Barria Dillems

¿A quién, en su sano juicio, le gustaría tener que defenderse a balazos y llegar a matar a una persona?, o peor aún, que sus hijos o hermanos tuvieran que hacerlo, considerando el riesgo que correrían.

¿Quién, por otra parte, está dispuesto a defender su casa o su campo con un arma, ante una usurpación?, porque un asalto o un robo es otra cosa, aunque a veces en los campos lleguen a parecerse.

Los cabeza caliente, locos o estúpidos (*) han existido siempre e incluso, los tenemos en el Parlamento. Hay una diputada, por ejemplo, que no teniendo más tierra que la que tiene en las uñas y habiendo promovido en el pasado la venta de campos de su familia a la Conadi, para los que después ha llamado "indios de mierda" (tengo los antecedentes), hoy día alega a favor de defender a través de las armas los campos, claro, que no son de ella y donde ella tampoco dispararía un tiro.

Uso de la fuerza

En nuestra (s) sociedad (es) hace tiempo que todos le entregamos -voluntariamente- el uso de la fuerza, para hacer cumplir la Ley, al Estado. Y no lo hicimos porque sí. Llegamos al acuerdo de que así sea para no tener que ejercerla nosotros mismos, para no ser injustos en su aplicación ni subjetivos a la hora de decidir qué hacer, cómo hacerlo e incluso, para no tener que "mancharnos" las manos al aplicar nosotros mismos la "fuerza de la Ley".

Así, gracias a Carabineros no tenemos que forcejear con un lanza, recibir sus escupos o un corte en la cara, o no tenemos que reprimir una turba violenta que intenta quemar una iglesia, o no estamos obligados a perseguir a un asaltante, arriesgándonos a sus disparos, o, cuando había pena de muerte, no teníamos que tirar del gatillo en un fusilamiento.

Gracias a esto, cuando tenemos un problema, podemos llamar a alguien que lo solucione por nosotros, bien o mal, pero no corremos todos los riesgos que implica tratar con delincuentes, agredir y ser agredidos, disparar y recibir un balazo.

¿Y entonces para qué volver atrás y defendernos nosotros mismos? Porque el Estado no funciona y ese es el real problema.

Porque Carabineros no llega a tiempo; porque los militares no "hacen su pega", vociferan por ahí; lo que pasa porque incluso ellos están desprotegidos del propio Estado y si matan a alguien -haciendo cumplir la Ley- van presos, pierden la pega y muchas veces, hasta su familia. Pero todo eso es responsabilidad del Estado, no nuestra.

Legislen de verdad

Por eso, en lugar de una ley de Usurpaciones, donde se nos permita la autotutela (porque así es), hagan una Ley que garantice una indemnización millonaria a las víctimas de la violencia y del Terrorismo en La Araucanía, sin tener que pelear años contra el Consejo de Defensa del Estado, en juicios donde por lo general, las víctimas pierden.

Legislen señores parlamentarios para que Carabineros, la PDI o las Fuerzas Armadas no queden a merced de fiscales de izquierda, que sólo quieren meterlos presos porque en la Universidad Arcis les dijeron, cuando estudiaron, que los "milicos" y los "pacos" eran malos; porque en Dictadura habían asesinado a sus compañeros y "algún día hay que hacer "Justicia"".

Trabajen señores diputados y senadores para que cuando un carabinero se manche las manos por nosotros, no termine también manchada toda su familia y él muriendo en el menosprecio, recibiendo el famoso "pago de Chile". Hagan su pega honorables y no legislen solo para obtener el aplauso del populismo barato, del hijo de agricultor cabeza caliente o de los estúpidos, ya que si a ustedes les tocara tirar del gatillo -Dios no quiera- se morirían de miedo (originalmente usé otra coloquial frase, pero era muy fuerte para ustedes).

(*) estúpido, da: Del lat. stupĭdus. 1. adj. Necio, falto de inteligencia. U. t. c. s. (RAE).

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