Fin del tratado nuclear entre Rusia y EE.UU: ¿riesgo real o señal del quiebre del orden internacional?

Analista internacional y académico del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, dice que el fin del acuerdo no implica un cambio abrupto en las políticas nucleares de las dos principales potencias del mundo.
Chile y el Mundo14/02/2026Equipo AraucaniaDiario SEquipo AraucaniaDiario S

Fin del tratado nuclear entre Rusia y EE.UU

La expiración del tratado nuclear que desde 2010 regulaba el armamento estratégico entre Rusia y Estados Unidos ha generado inquietud a nivel internacional. No obstante, para el analista internacional Marcelo Pérez, académico del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, el fin del acuerdo no implica un cambio abrupto en las políticas nucleares de las dos principales potencias del mundo.

“Diplomáticamente, el tratado no se renovó como se venía haciendo desde 2010, pero eso no significa un cambio inmediato de las políticas nucleares”, explica. De hecho, advierte que el acuerdo había perdido efectividad práctica hace tiempo: “Desde 2023 no existía revisión inter pares, por lo que era muy difícil saber realmente la capacidad nuclear de ambos países”.

Más señal política que amenaza inmediata
En ese sentido, el académico sostiene que el principal significado del fin del tratado es simbólico. “Es una señal política de la caída de los grandes acuerdos que se dieron post Guerra Fría”, afirma, subrayando que el control nuclear llevaba años debilitado, aun cuando el tratado seguía formalmente vigente.

Pérez relativiza también la idea de una carrera armamentista inmediata. “El manejo del armamento nuclear es complejo, costoso y lento. Incluso con este tratado, Estados Unidos y Rusia concentraban cerca del 80% del armamento nuclear mundial”, señala, cuestionando la utilidad real de aumentar el número de cabezas nucleares. “Con diez o con cien armas nucleares, el peligro es el mismo”.

El foco se desplaza a otros actores
Más que Moscú y Washington, el analista pone la atención en la reacción de terceros países. “Es más interesante pensar qué harán actores como China, India o Pakistán, todas potencias nucleares, ante la posibilidad de que el negocio nuclear comience a moverse”, plantea. A ello se suma la posición de Europa, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania.

“Europa ve cómo Estados Unidos quita cada vez más respaldo a su posición frente a Rusia”, advierte Pérez, en un escenario donde las alianzas tradicionales aparecen tensionadas.

Trump y el quiebre del multilateralismo
Para el académico, la expiración del tratado no puede separarse del estilo de liderazgo de Donald Trump y su desconfianza hacia los acuerdos internacionales. “Es otro golpe a los grandes acuerdos”, sostiene, recordando que este tratado se inscribía en una lógica de OTAN fuerte y de una Unión Europea robusta, diseñada para desescalar tensiones tras la caída de la URSS.

“Hoy la Unión Europea está cada vez más famélica, especialmente tras el abandono del Reino Unido, y la OTAN se enfrenta a los intereses personalistas de Trump, que no concuerdan con la diplomacia europea tradicional”, afirma. En ese marco, advierte que “estos son pasos hacia el quiebre definitivo del gran polo de poder que ha ordenado el mundo desde 1945”.

Impacto para países como Chile
En un mundo con menos reglas y más decisiones unilaterales, los países pequeños y medianos enfrentan un escenario más complejo. “Chile no está en condiciones de defender una posición individual. Necesitamos alinearnos y contar con el apoyo de una potencia, tanto económica como diplomáticamente”, explica Pérez.

Como ejemplo, menciona procesos multilaterales recientes: “Más allá de la crisis de la ONU, sin el apoyo de Estados Unidos es casi imposible ganar una elección relevante, como se vio en la candidatura de Michelle Bachelet”. Para el analista, el problema de fondo es que “la inviabilidad de compartir alianzas se va a profundizar”.

“Ya no podremos tener acuerdos comerciales con China de manera tan simple si queremos mantener una relación diplomática sólida con Estados Unidos”, concluye, anticipando un escenario internacional cada vez más polarizado, donde la diplomacia de equilibrios será más difícil de sostener.

 

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