¿El frío realmente empeora los dolores musculares?

Académica de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello explica qué dice la ciencia sobre las molestias musculares y articulares durante el invierno.
Salud22/07/2026Equipo AraucaniaDiario SEquipo AraucaniaDiario S
frío y dolores musculares
frío y dolores musculares

Las intensas lluvias y bajas temperaturas que han marcado los últimos días en distintas zonas del país han reactivado una creencia muy común: que el frío provoca dolores en la espalda, las rodillas o el cuello. Aunque muchas personas aseguran sentir más molestias durante el invierno, la evidencia científica muestra que la respuesta no es tan simple.

Así lo explica Waleska Reyes, académica e investigadora de la carrera de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, quien señala que hasta ahora no existe consenso para afirmar que el frío sea el responsable directo del dolor musculoesquelético en la mayoría de las personas.

"No podemos decir que el frío cause dolor de espalda o de rodilla en todos los casos. Lo que sí sabemos es que puede influir en cómo percibimos el dolor y favorecer condiciones que aumentan las molestias, como el sedentarismo, las malas posturas o la rigidez muscular propia del invierno", explica la especialista.

La académica sostiene que, en personas con artrosis, algunos estudios sí han encontrado una relación entre las bajas temperaturas y un aumento del dolor articular. Sin embargo, en casos de dolor lumbar o molestias de rodilla, las investigaciones más recientes no han logrado demostrar una asociación consistente.

Donde sí existe evidencia clara es en quienes trabajan expuestos al frío durante largos periodos. En estos casos, se observa una mayor frecuencia de dolores en cuello, espalda y otras zonas del cuerpo, producto de la combinación entre bajas temperaturas y exigencias físicas.

Otro aspecto importante es que, durante el invierno, las personas suelen modificar sus hábitos. La disminución de la actividad física, el aumento del tiempo sentado y una musculatura más rígida favorecen la aparición de contracturas y molestias, más que el frío por sí solo.

"Muchas veces el invierno actúa como un factor que acompaña al dolor, pero no necesariamente como su causa principal. Mantener el movimiento sigue siendo una de las mejores herramientas para prevenir estas molestias", agrega Reyes.

La especialista también aclara que existen enfermedades donde el frío sí puede desencadenar síntomas. Es el caso del fenómeno de Raynaud, que provoca un espasmo de los vasos sanguíneos de manos y pies, o de algunas personas con disautonomía, quienes presentan una mayor intolerancia a las bajas temperaturas.

Para enfrentar esta época del año, la kinesióloga recomienda mantener la actividad física de forma regular, realizar un calentamiento antes del ejercicio, abrigarse por capas —especialmente cuello y espalda baja— y cambiar la ropa húmeda inmediatamente después de entrenar o realizar esfuerzo físico.

Finalmente, enfatiza que si el dolor es intenso, persiste por varios días o limita las actividades cotidianas, es importante consultar con un profesional de la salud. "El invierno no tiene por qué ser sinónimo de dolor. Mantener hábitos saludables y seguir en movimiento sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud musculoesquelética durante esta temporada", concluye.

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