¿Cuáles son las recomendaciones alimentarias para las fiestas y qué es la sobreingesta emocional?

La académica de la Universidad Andrés Bello entrega recomendaciones para disfrutar las celebraciones de fin de año de forma equilibrada.

La Navidad es una época de celebración, encuentro familiar y tradiciones que suelen girar en torno a la comida. Sin embargo, también es un periodo donde aumentan la ansiedad, el estrés y las emociones intensas, factores que pueden favorecer la sobreingesta emocional, es decir, comer en exceso como respuesta a estados emocionales más que a una real sensación de hambre.

Según explica Perla Valenzuela, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, desde la mirada nutricional es importante entender que el objetivo no es “prohibirse” alimentos, sino aprender a relacionarnos de forma más consciente y equilibrada con la comida, especialmente en fechas festivas.

1. No llegar con hambre extrema a las celebraciones

Saltarse comidas durante el día para “compensar” la cena navideña suele ser contraproducente. Llegar con hambre excesiva aumenta la probabilidad de comer rápido y en grandes cantidades. Mantener horarios regulares y consumir colaciones equilibradas ayuda a tomar mejores decisiones.

2. Practicar la alimentación consciente

Comer despacio, sin distracciones y prestando atención a sabores, texturas y señales de saciedad permite disfrutar más y detectar cuándo el cuerpo ya está satisfecho. La sobreingesta emocional suele ocurrir cuando comemos en “piloto automático”.

3. Diferenciar hambre física de hambre emocional

Antes de repetir un plato o buscar algo dulce, conviene preguntarse: ¿tengo hambre o estoy comiendo por ansiedad, aburrimiento o estrés? Si es emocional, una conversación, una caminata breve o técnicas de respiración pueden ser mejores alternativas.

4. Priorizar el equilibrio en el plato

Incluir verduras, ensaladas, proteínas magras y porciones moderadas de preparaciones más calóricas ayuda a mantener el balance sin dejar de disfrutar. No se trata de eliminar los alimentos típicos, sino de moderar las cantidades.

5. Evitar la culpa y los extremos

La culpa alimentaria favorece ciclos de restricción y exceso. Un día de celebración no define la salud de una persona. Retomar hábitos habituales al día siguiente es más efectivo que imponer restricciones severas.

En este contexto, la académica de la UNAB recalca que en las fiestas de fin de año la comida cumple un rol social y emocional importante. Aprender a disfrutarla con conciencia, respeto por el propio cuerpo y sin culpa es una de las mejores estrategias para cuidar la salud física y emocional durante este período del año.

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