Alumno de escuela municipal de Loncoche que asesinó a mujer: "Estoy un poco arrepentido"
Conmoción ha causado en la comunidad de Loncoche el asesinato de I.B.R., de 53 años, luego de que su hija, de iniciales H.G.C.B., contratara a un "sicario" de 17 años en su establecimiento educacional, el liceo municipal Padre Alberto Hurtado Cruchaga, para asesinar a su madre tras prohibirle ver más a su pololo.
La hija, quien fue formalizada ayer junto a su pololo y al joven "sicario", habrían pactado el homicidio en la suma de 90 mil pesos, de los cuales habrían alcanzado a pagar cerca de $30 mil, a su también compañero compañero del liceo.
Tras la audiencia, donde los menores quedaron en internación provisoria y el Ministerio Público reveló nuevos antecedentes sobre el macabro homicidio que se registró el lunes en la mañana.
Aquella jornada, el pololo de la hija llevó hasta el casa de la mujer a su amigo, donde le indicó una ventana como medio de acceso. Al interior, este sujeto apuñaló en al menos 80 ocasiones a la víctima.
"Las principales heridas están en la cabeza, cara, ojos y el cuello, que son las más importantes. También en la palma de la mano, que da cuenta también de que ella trató de defenderse del ataque", dijo la fiscal jefa de Loncoche, Ghislame Durán.
Una vez concluida la agresión que derivó en la muerte de la mujer, el joven sicario envió imágenes a la hija y a su pololo para acreditar la realización de su acción, la cuales luego borró. "Logramos recuperar esa imagen, en la que se da cuenta del cuerpo de la víctima y también de parte de las vestimentas de este imputado, que son coincidentes con lo encontrado en el sitio del suceso", dijo la fiscal.
Tras cometer el crimen, el sujeto se lavó en el baño y se cambió de ropa. La usada la guardó en el bolso. Luego salió de la casa y se dirigió a su establecimiento educacional, siguiendo su rutina de todos los días para no levantar sospechas. En su declaración ante la fiscalía I.F.F. —el sicario— dijo estar "un poco arrepentido".
Los adolescentes fueron imputados por los delitos de parricidio y homicidio calificado y al ser menores de edad, todos arriesgan una pena máxima de 10 años de cárcel.