Grave desamparo del mundo rural tras temporal: "No puede haber familias más de diez días sin luz"
Un enérgico llamado a las empresas de distribución eléctrica y a las autoridades fiscalizadoras realizó la Asociación Gremial de Agricultores Unidos de Chile, tras evaluar los graves daños habitacionales y productivos provocados por el reciente temporal asociado a un río atmosférico categoría 5 que golpeó con fuerza a las zonas rurales.
El presidente del gremio, Camilo Guzmán, calificó como "inaceptable" que existan familias en los sectores rurales que deban pasar más de diez días consecutivas sin suministro eléctrico tras cada evento climático. El dirigente enfatizó que si bien la intensidad del viento y la lluvia son incontrolables, las prolongadas interrupciones del servicio son una consecuencia directa de la falta de prevención y mantención de las redes.
Falta de podas y fajas de seguridad
Desde el gremio indicaron que agricultores de diversas comunas reportaron de manera masiva la existencia de ramas apoyadas sobre los cables, árboles inclinados hacia las líneas y abundante vegetación creciendo dentro de las franjas de seguridad mucho antes de que comenzara el temporal.
"La normativa obliga a monitorear, podar o retirar los árboles y ramas que puedan tocar los conductores. En las líneas rurales existen distancias mínimas de seguridad y la obligación no termina en la franja de servidumbre: también deben evaluarse los árboles vecinos cuya altura o estado sanitario represente un riesgo", detalló Guzmán. En ese sentido, instó a la Superintendencia de Electricidad y Comunidades (SEC) a pasar de la teoría a la acción y fiscalizar si los programas de mantención pagados por los usuarios en sus tarifas mensuales fueron técnicamente suficientes.
Pérdidas millonarias
Los cortes extendidos de energía provocaron un severo impacto económico en la ruralidad. En el ámbito doméstico, muchas familias perdieron provisiones completas de carne, leche y verduras almacenadas en congeladores, un golpe duro considerando el alto costo de la vida y la dificultad de abastecerse en zonas apartadas.
En el sector productivo, el apagón paralizó por completo lecherías, ordeñas mecánicas, cámaras de frío, bombas de alimentación animal y los sistemas de Agua Potable Rural (APR), dejando a comunidades enteras sin agua para consumo humano ni agrícola. A esto se sumaron los daños materiales causados por el viento en la infraestructura de los pequeños horticultores, destruyendo invernaderos, cubiertas plásticas y galpones, lo que para muchos significa la pérdida total de los ingresos de la temporada.
Adicionalmente, el exceso de agua causó la saturación de los suelos, reduciendo el oxígeno para las raíces (asfixia radicular), lavando los nutrientes del terreno e impidiendo el ingreso de maquinaria pesada para labores de fertilización y manejo de praderas.
Agricultura como "Infraestructura Crítica"
Ante este escenario de vulnerabilidad, Agricultores Unidos exigió formalmente que la actividad agrícola sea declarada por ley como infraestructura crítica permanente.
"Cuando una lechería no puede ordeñar, un APR deja de entregar agua o se destruye un invernadero, no solamente se perjudica a un agricultor. Se interrumpe una parte fundamental de la cadena alimentaria de todos los chilenos", concluyó Camilo Guzmán, solicitando al Gobierno un catastro técnico inmediato de los daños y el establecimiento de protocolos de reposición eléctrica prioritaria para las instalaciones productivas del campo.