El dueño del vehículo fue obligado a manejar el camión hasta el lugar del atentado, desde donde huyó después sin que resultara con lesiones de algún tipo.
El ataque incendiario dejó varias maquinarias quemadas. No hubo lesionados, pese a que los trabajadores fueron intimidados con armas de fuego por los atacantes.
Los recolectores de residuos domiciliarios de la capital regional se fueron a paro, en vísperas de un cambio de concesionario del servicio de extracción.
El querido sacerdote se desempeñaba como capellán regional de Bomberos de La Araucanía y ostentaba la calidad de bombero honorario de la Tercera Compañía Bomba Germania.