La triste realidad que dejó el incendio del mercado municipal de Victoria

La Región 22 de abril de 2019 Por Javiera García
Son alrededor 100 locatarios los que habrían quedado cesantes, con pérdidas millonarias y con implementación recién comprada. Historias de mujeres y hombres a quienes les pesa haber perdido su fuente laboral.
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Foto mercado Victoria

Todo comenzó al alero del ferrocarril, como una integración entre el campo y la ciudad; una unión que fortaleció aquella estación de entonces. A sus andenes bajaban muy temprano familias completas y de diferentes pueblos aledaños a la ciudad de Victoria. Llegaban con sus canastos en la mano, que contenían un sin fin de productos recién cortados de la huerta o del corral. Por otro lado y un par de metros más allá, se ubicaban los hombres quienes ofrecían sus animales, con el fin de adquirir mercancía en las diversas tiendas de la ciudad.

En su génesis, el espacio de ese entonces fue una feria bastante informal, que en su mayoría agrupaba a parceleros mapuche, quienes llegaban hasta el pueblo a vender sus productos desde distintas comunidades, al igual que los pequeños campesinos que deleitaban a la ciudadanía con verduras y frutas de temporada, productos en su mayoría eran cultivadas en los fundos cercanos a Victoria.

En la actualidad, todo lo anterior ya no existe, solo queda la remoción de los escombros que quedaron del incendio que destruyó en su totalidad el emblemático Mercado Municipal de Victoria, el pasado 11 de abril. El fuego arrasó con toda una manzana, pero también con sueños, trabajos de años y hasta con el dinero recaudado de lo que iba del mes de los locatarios. En efecto, más de cien damnificados es el saldo del siniestro que tomó toda una madrugada en ser extinguido.

Y si hablamos de esmero, sacrificio y sudor, nos referimos a la Señora Albertina Carrasco, quien comenzó en 1998 brindando apoyo de cocinería en un destacado restaurante, ubicado en las mismas dependencias del mercado. Esta esforzada mujer en un comienzo se esmeró en deleitar a todas las personas que provenían del mundo rural con sus exquisitos platos. Poco a poco y a medida que fue creciendo el local, camioneros provenientes de Argentina empezaron a probar los abundantes platos de cazuelas, porotos y charquicán, que era la especialidad de Albertina. Sin embargo, de un momento a otro el dueño quiso vender el local, dándole la posibilidad de entregarle el recinto a esta hacendosa trabajadora que conocía hace años el ‘’teje y maneje’’ del restaurant. Años de voluntad y esfuerzo permitieron que hace 5 años atrás, pudiera terminar de pagar la deuda del local, con el fin de disfrutar las ganancias que le dejaba su trabajo de cocinera.  No obstante, la felicidad le duró solo un par de años.

‘’Estoy muy triste, no hallo la manera de resignarme, me costo mucho llegar a tener mi restaurante y ahora lo perdí todo, estoy a brazos cruzados’’ , agregó la dueña, quién hablo en exclusiva con AraucaníaDiario.

Por otro lado, el zapatero Luis Espinoza, quién además es presidente de la Sociedad Mercado de Victoria, miraba con desconsuelo los restos de cenizas que lo dejaron cesante. Con más de 25 años trabajando en el mismo lugar, observaba con tristeza como las maquinarias de la municipalidad se llevaban los restos de escombros, asegurándoles las pocas esperanzas de ver en el corto plazo en pie nuevamente las instalaciones. En la actualidad la preocupación de don Luis es tal, que no hace  otra cosa que pensar cómo poder gestionar la posibilidad de trabajar bajo una carpa con sus demás colegas. ‘’Ya lo perdí todo, solo me queda ver la posibilidad de levantar una carpa en medio de este escombro’’ , agregó Espinoza.

Algunos con diez, otros con más 40 años trabajando de sol a sol en el mismo lugar, que ha varios les ayudo a sostener a una familia completa. Hombres y mujeres que en su mayoría son mayores de 50 años, y que en la actualidad ven con inseguridad un futuro incierto que los aqueja todos los días, sin saber si podrán volver a trabajar en el mismo lugar, donde pusieron todos sus frutos y sueños, una situación preocupante, considerando que son un ente privado que funcionaba desde hace 80 años en esta ciudad.

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