Agricultores advierten que fuerte caída en el precio de la cereza afectará empleo rural

Los retornos al productor en la temporada 2025/26 se ubicarían entre US$ 3,0 y US$ 3,5 por kilo, muy por debajo del promedio histórico de US$ 6 a US$ 7.

La Región27/01/2026Equipo AraucaniaDiarioEquipo AraucaniaDiario
Cerezas
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La Asociación Gremial Agricultores Unidos de Chile advirtió sobre un ajuste estructural profundo en la industria de la cereza, luego de confirmarse que los retornos al productor en la temporada 2025/26 se ubicarían entre US$ 3,0 y US$ 3,5 por kilo, muy por debajo del promedio histórico de US$ 6 a US$ 7 por kilo.

Desde el gremio señalan que esta caída no responde a un fenómeno puntual, sino a una combinación de factores que están erosionando de manera sostenida la rentabilidad del sector. Al respecto, el presidente de Agricultores Unidos, Camilo Guzmán, fue enfático en señalar que “lo que estamos viendo no es una mala temporada aislada, sino un ajuste estructural. Retornos 50% bajo el histórico no resisten ningún modelo productivo. Hay campos que ya quedaron al límite el año pasado y hoy simplemente no tienen espalda para soportar otro ciclo así”.

Sobreoferta temprana y castigo del mercado chino

El análisis gremial apunta a una saturación temprana del mercado chino, producto de exportaciones agresivas durante octubre y noviembre, en un período donde la demanda aún no alcanzaba su mayor profundidad. A este escenario se sumaron problemas de condición en la fruta primicia, especialmente en firmeza y color, lo que fue duramente castigado por un consumidor más exigente y selectivo.

Desde Agricultores Unidos explican que el mercado ya no valida fruta estándar y penaliza con fuerza cualquier desviación de calidad, generando caídas abruptas en los precios spot y en las liquidaciones finales al productor.

Costos logísticos al alza y márgenes bajo presión

A la baja en los precios se agregó un factor crítico: el aumento de los costos logísticos. Las tarifas de flete aéreo registraron alzas cercanas al 20%, alcanzando valores en torno a los US$ 6 por kilo, justo en el momento en que los precios de venta comenzaban a retroceder.

Esta combinación provocó un efecto de “tijera” en los márgenes del negocio, donde los costos suben y los ingresos caen simultáneamente, afectando directamente el retorno neto al campo y dejando a muchos productores operando en el límite financiero.

El sur esperaba un repunte que nunca llegó

Para los productores del sur, desde Chimbarongo hasta Ñuble, La Araucanía y Malleco, las expectativas estaban puestas en la ventana tardía, posterior al 15 de enero, una vez despejada la fruta proveniente de la zona central. Sin embargo, ese repunte no se materializó.

El mercado se estabilizó en una banda baja, sin el rebote histórico que tradicionalmente permitía compensar los mayores costos productivos de los huertos tardíos. En este contexto, Nicolás Larenas, director regional de Agricultores Unidos en la Región de O’Higgins, advirtió que “el año pasado muchos productores ya cerraron campos o dejaron huertos sin manejar porque los números no daban. Con estos retornos, esta temporada directamente los terminan de matar económicamente. No hay margen, no hay financiamiento y no hay cómo seguir sosteniendo los campos”.

Riesgo financiero y amenaza a la próxima temporada

Más allá de la pérdida puntual de rentabilidad, el gremio alertó que el mayor riesgo está en la liquidez del sistema para la temporada 2026/27. La industria de la cereza opera con un alto nivel de apalancamiento operativo, principalmente a través de anticipos entregados por exportadoras.

Con liquidaciones que en muchos casos apenas alcanzan para cubrir los costos directos, existe incertidumbre sobre la capacidad de recuperación del capital de trabajo invertido. Esto podría traducirse en restricciones severas de financiamiento para el próximo ciclo, afectando de manera desproporcionada a productores pequeños y medianos.
Impacto social: empleo rural en riesgo

Desde Agricultores Unidos enfatizaron que esta crisis no es solo productiva, sino también social. Verónica Monrroy, directora del gremio, sostuvo que “cuando se habla de caída de precios muchas veces se olvida el impacto real en las personas. Esto afecta directamente al empleo rural, a los temporeros, a los servicios locales y a las economías comunales. Cada campo que se abandona significa menos trabajo, menos ingresos y más pobreza en un mundo rural que ya está extremadamente frágil”.

Llamado gremial

Finalmente, Agricultores Unidos hizo un llamado a revisar con urgencia el modelo exportador, la estructura de costos, el sistema de financiamiento y la relación riesgo-retorno que hoy asume el productor, advirtiendo que, de no introducir correcciones profundas, el ajuste estructural seguirá trasladándose al empleo rural y a la sostenibilidad del campo chileno.

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