
Arancel global del 15% en Estados Unidos profundiza la crisis del agro chileno
Equipo AraucaniaDiario
El aumento del arancel global al 15 % anunciado por Estados Unidos no solo reconfigura el comercio internacional, sino que expone con mayor claridad las debilidades estructurales del agro nacional, donde unos pocos fijan los precios que se le pagan a la mayoría, abusando de su posición.
La medida, presentada por Washington como una herramienta para fortalecer su producción interna y corregir desequilibrios comerciales, marca una señal inequívoca: las grandes economías están entrando en una nueva etapa de defensa estratégica de sus sectores productivos.
Para Chile, este escenario se suma a una temporada 2025-2026 ya compleja, caracterizada por precios deprimidos, problemas sanitarios, estrechez financiera y una fuerte crisis de liquidez en el mundo rural.
Trigo y frutas bajo presión
Según una de las principales agrupaciones de productores, Agricultores Unidos, en el mercado del trigo, el impacto puede sentirse tanto por la reconfiguración de flujos comerciales, como por la presión sobre precios internacionales. "Chile, que importa parte importante de su consumo desde Argentina y otros mercados, podría enfrentar sobreoferta regional y mayor volatilidad", dice Camilo Guzmán, presidente de la asociación.
Pero el problema no es solo externo. "El mercado cerealero chileno opera bajo una estructura concentrada, donde pocos compradores determinan las condiciones de compra. El precio interno suele referenciarse en trigo importado, muchas veces sin incorporar adecuadamente estándares técnicos comparables con el producto nacional", agrega Guzmán.
"La brecha entre trigo importado y nacional, sumada a la falta de transparencia en la formación de precios, ha debilitado severamente la rentabilidad del productor", comenta el agricultor.
Menor contratación de trabajadores
"En fruticultura, donde Estados Unidos es uno de los principales destinos de exportación, cualquier giro proteccionista genera ajustes en competitividad y retornos. Menores márgenes en fruta significan menor inversión en renovación varietal, menor contratación de trabajadores temporales y menor dinamismo económico en regiones exportadoras", dice el dirigente de los agricultores.

Para el presidente de Agricultores Unidos, el impacto trasciende al productor. "Cuando el trigo pierde rentabilidad o la fruta reduce retornos, la cadena completa se resiente", señala Camilo Guzmán y enumera los efectos de este aumento del arancel en Estado Unidos.
- Menos empleo agrícola.
- Menos transporte y carga para camioneros.
- Menor actividad en talleres, servicios y comercio local.
- Menor inversión en tecnología y capital de trabajo.
- Debilitamiento de comunas rurales cuya economía depende directamente del agro.
"La agricultura es uno de los principales motores de empleo territorial en varias regiones del país. Cuando el sector se contrae, la economía rural entra en una espiral descendente", complementa el dirigente del agro.
Las importaciones hacen daño
Para los agricultores, el arancel estadounidense también obliga a reflexionar sobre un cambio más profundo. El mundo está ingresando a una nueva era económica donde importar ya no es necesariamente sinónimo de eficiencia automática.
"Cada producto importado no es solo un bien más barato en el corto plazo; es también empleo, estabilidad social y puntos del PIB que dejamos de generar en Chile y transferimos a otro país", explica Guzmán.
"Cuando la producción nacional es desplazada por distorsiones de mercado, lo que ocurre no es neutral: se debilita la base productiva interna", agrega, por lo cual, para los agricultores la pregunta estratégica es inevitable: ¿estamos importando pobreza a cambio de precios aparentemente más bajos?
Lo barato cuesta caro
Por lo mismo, para los productores la frase “lo barato cuesta caro” adquiere plena vigencia. "Un menor precio inmediato puede traducirse en pérdida de empleo rural, menor inversión, menor recaudación y menor estabilidad social", dicen.
"El debate de fondo apunta al modelo. El libre mercado requiere competencia real y reglas claras. Sin embargo, en segmentos como el cerealero, existen imperfecciones evidentes: concentración de poder comprador, asimetrías de información y falta de instrumentos de estabilización frente a shocks internacionales", puntualiza Camilo Guzmán.
"Como ha señalado el economista Joseph Stiglitz, cuando los mercados no son perfectamente competitivos, los beneficios no se distribuyen eficientemente y el poder concentrado termina capturando rentas en detrimento de los productores", agrega.
En Chile, esa concentración afecta directamente al trigo y debilita la sostenibilidad del agro nacional. "Existen iniciativas legislativas destinadas a corregir parte de estas distorsiones, como la denominada “Ley del Grano”, que busca transparentar la formación de precios y establecer estándares técnicos objetivos", señala el dirigente.
"Sin embargo, la propuesta no ha avanzado debido a profundas diferencias ideológicas respecto del rol regulador del Estado en mercados estratégicos. Mientras el debate permanece entrampado, la realidad productiva se deteriora", añade Guzmán.
La demora anterior -a juicio de la redacción de AraucaniaDiario- se ve profundizada con parlamentarios que son financiados en su campaña por grandes agricultores, de manera que leyes como la señalada por Agricultores Unidos, tardarán más aún en ver la luz.
Llamado a tomar las riendas
Por lo anterior, el presidente de Agricultores Unidos, Camilo Guzmán, sostiene además: “El aumento del arancel global al 15 % demuestra que las potencias protegen su producción y su empleo. En Chile este nuevo escenario nos encuentra con un agro debilitado y con distorsiones internas no resueltas".
"Esto no afecta solo al agricultor. Afecta al trabajador, al camionero, al comercio local y a economías rurales completas que hoy están en el suelo. Estamos entrando a una nueva era económica donde importar ya no es tan rentable como parecía. Cada producto que dejamos de producir es trabajo y PIB que transferimos fuera del país", agrega.
Defender el trigo y la fruta chilena es defender empleo
"Necesitamos que el nuevo Gobierno tome las riendas del futuro agrícola y corrija las imperfecciones de mercado que están debilitando nuestra producción. Defender el trigo y la fruta chilena es defender empleo, estabilidad social y desarrollo territorial. Chile está primero", sentencia el agricultor.
"El escenario internacional se vuelve más competitivo y menos ingenuo. La discusión ya no es ideológica, sino estratégica: cómo fortalecer la producción nacional en un contexto donde las grandes economías ajustan sus políticas para proteger lo propio", finaliza el presidente de Agricultores Unidos.
Para los productores el diagnóstico está claro. La decisión ahora es estructural y dependerá del nuevo Gobierno de José Antonio Kast.


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