
La historia de una "indolente" seremi de Salud
Tania MarquezJueves 19 de marzo, 12.30 horas, edificio de la Intendencia, llega la seremi de Salud Katia Guzmán, a dar su punto de prensa; son más de 15 personas en un pasillo entre ellos, reporteros, periodistas y camarógrafos, y detrás de ella, Patricio Lazo, periodista de Economía, cuestión que llamó la atención a los colegas que estaban en el lugar por la ausencia de la periodista titular, a lo cual su equipo de Comunicaciones respondió: "se debe a un apoyo por la emergencia".
Sin embargo, esa respuesta faltaba a la verdad, no era solamente un apoyo, ya que la seremi tenía antecedentes de que en su repartición habían posibles contagios por Coronoravirus, por lo cual tomó la decisión de dejar a su periodista en cuarentena preventiva; eso sí, sin que ella lo informara ni a las autoridades de Gobierno ni a los medios, a pesar de la emergencia sanitaria.
La autoridad regional de Salud, enfermera de profesión fue negligente: nunca usó mascarillas, ni guantes ni activó los protocolos de resguardo para quienes la acompañaban. Esa mañana ella misma encabezó un Comité de Emergencia Regional, dio indicaciones e informó sobre los afectados, pero no advirtió que en su repartición, el jefe de la Unidad de Residuos del Departamento de Acción Sanitaria, Pablo Cabezas, se encontraba con síntomas de haber sido contagiado en un viaje a Brasil. Y ella manejaba ese antecedente.
La situación es de tal gravedad que ese jueves 19, Guzmán llegó junto al intendente, Víctor Manoli y la directora de la Onemi Janet Meldrano, a un punto de prensa para presentar al nuevo jefe de plaza de La Araucanía, en los patios exteriores del Destacamento de Montaña Tucapel, donde estuvo en contacto con la prensa y con las autoridades. Todos quienes hoy se encuentran en cuarentena preventiva.
Fue ese mismo día cuando la seremi, aseguró que no hablaría pues tenía su propio punto de prensa, actitud que tuvo frente al general Patricio Mericq y al intendente Víctor Manoli, donde no quiso acercarse al podio como ya lo había hecho en otras ocasiones con la prensa.
Se sacaba el micrófono cuando no le gustaba una pregunta, se retiró de una conferencia delante del intendente porque no quería dar cifras, no respondía llamados y en más de alguna ocasión acusó a la prensa de ser "alaracos" porque no le permitían saludar de besos.
Fue displicente, que de acuerdo al significado de la RAE, corresponde a una persona de "mal humor, falta de interés o de afecto", y es así justamente como calificaríamos a la seremi en su actitud con quienes comunicamos.
Nuestros medios de televisión regional, que con tanto esfuerzo salen adelante, no podrán informar por 2 semanas, junto con ello descabezó a la región de las autoridades tanto civiles como uniformadas, y además dejó un velo de contagios que aún no se dimensiona.
Su actitud displicente, negligente y de poca empatía, nos deja trabajando desde casa para informar, aún cuando nuestra vocación es estar en terreno y con la gente.


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