200 kilómetros diarios debe manejar un papá para llevar a sus hijos a dos colegios distintos en Pitrufquén

La Región 17 de abril de 2019 Por
Tiene un hijo estudiando en Pitrufquén y a su hija de siete años, el nuevo Sistema de Admisión Escolar la asignó a una escuela rural en Gorbea. No pudo matricular a su hija en el mismo colegio del hermano y se encuentra a la espera de un "sobrecupo". Entre que su hijo entra a clases y que sale su hermana, el padre debe esperar dos horas para no repetir los viajes de vuelta al hogar.
Kilometraje Oscar Moenne - Loccoz
Kilometraje Oscar Moenne - Loccoz

A las 8.15 entra a clases su hija de siete años y sale a las 16 horas; mientras que su hijo comienza la jornada a las 14, para terminar de estudiar a las 18 horas. Viven a 30 kilómetros de Gorbea y mientras pudo matricular a su hijo en el colegio que quería, el colegio subvencionado Leonardo Da Vinci de Pitrufquén, a su hija el nuevo Sistema de Admisión Escolar la asignó a una escuela rural en Gorbea. Este es el periplo diario que debe realizar Oscar Moenne -Loccoz para que sus hijos tengan la educación que él les quiere brindar, al menos a uno de ellos. 

"El mejor colegio que había en la zona era el colegio Leonardo Da Vinci ... fuimos, matriculamos a los dos, pero a los poquitos días me llaman por teléfono de vuelta del colegio para decirme "sabe qué, tuvimos un problema con su hija, no la podemos matricular, por que resulta que no nos dieron sobrecupo en la Seremi de Educación", contó el padre de los niños.

Ante esta situación Oscar concurrió personalmente a la seremi de Educación, ya que si bien es cierto, logró conseguir que su hija quedara en la lista de espera en el colegio de Pitrufquén, no pudo seguir asistiendo a clases. Así, tuvo que matricularla en otra escuela de la misma comuna, mientras se decide el tema del sobrecupo en la seremi de Educación, donde reclama Oscar, aún no le han dado solución. Mientras tanto, debe seguir viajando.

"Ella había quedado en una escuela rural de Gorbea ... si la escuela fuera buena, sería ideal, pero lamentablemente en esa escuela es donde pescan todos los cabros que echan de los colegios de Gorbea y se los llevan a la escuela El Liuco, donde mi hija está asignada y no la voy a dejar en ese colegio ... ella quedó en ese colegio, el sistema la tiró para allá", cuenta el papá de estos dos niños.

Una larga jornada

"Yo ando 200 kilómetros diarios, en la mañana tengo que ir a dejar a mi hija al colegio y me tengo que devolver al campo por que tengo que trabajar. A las dos de la tarde tengo que ir a dejar a mi otro hijo al colegio, de ahí a las cuatro sale mi hija que voy a dejar al colegio a las ocho de la mañana, me quedo esperándola en Pitrufquén. No saco nada con volver al campo, hago un esfuerzo y me quedo haciendo hora hasta que sale. A las cuatro pesco a mi hija y la voy a dejar al campo, no pretenderán que la voy a dejar dos horas esperando encerrada en el auto mientras sale el otro. Luego, vuelvo a Pitrufquén a buscar a mi otro hijo que sale a las seis. Suma y resta, entre todas esas vueltas me ando 200 kilómetros al día. Ahora ya llevo 138 kilómetros recorridos y me faltan aun dos viajes", dijo el sacrificado papá.

Para Ingrid Bohn, actual vocera del movimiento "Con Mis Hijos No te Metas" y ex secretaria nacional de la Confepa, la confederación de padres y apoderados que se opuso a la ley de Inclusión, lo que hoy está sucediendo es un desastre. "Nos trataron de locas a las mamás de Confepa por decir que el nuevo sistema de admisión nos quitaría el derecho como padres a elegir el colegio para nuestros hijos y así fue. Este es un sistema inhumano, solo ve a nuestros hijos como un número y nos anula como Padres", dijo Ingrid Bohn.

"Hoy vemos que de nada valió en muchos casos el esfuerzo de los niños y sus padres, el sistema no tomó en cuenta ni las aspiraciones de los hijos, ni de sus familias. Separó hermanos y ni siquiera acoge hijos de familias ensambladas. No puede ser que los Padres sean reemplazados por un computador", reclamó fuertemente la vocera.

Finalmente, Ingrid Bohn hizo un llamado a quienes aprobaron esta ley a reconocer los malos efectos y consecuencias que ha tenido para las familias chilenas y de clase media. "Ojalá quienes votaron a favor de la ley de Inclusión reconozcan el desastre que dejaron y que experimentaron con nuestros hijos. Los hijos de ellos siguen estudiando en colegios de élite, en colegios particulares pagados, con costo a los impuestos de todos los chilenos", puntualizó la ex secretaria de Confepa.

Al cierre de esta redacción don Oscar Moenne - Loccoz va camino a su casa a dejar a su hija de siete años, son las 16.20 horas y ya cerca de las seis deberá volver a Pitrufquén a buscar a su otro hijo, el que a su criterio, sí puede tener una buena educación.

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