
¿Y las feministas dónde están?
Equipo AraucaniaDiario
Ayer la ministra de Ciencias, la mujer mapuche Ximena Lincolao, fue brutalmente agredida por alumnos y alumnas de la Universidad Austral de Valdivia, en el contexto de una manifestación que comenzó pacífica, pero que ya desde la lectura de los carteles y lienzos, se avizoraba agresiva. Y así fue.
Personalmente valoro muchísimo las organizaciones feministas, las que con sus bemoles, de una u otra manera, han contribuido enormemente a correr ese cerco machista que nos separa artificialmente, ya sea en roles sociales, en lo laboral y en el nivel de remuneraciones, o en los derechos más simples, como los reproductivos o sexuales.
Me considero personalmente feminista y valoro, celebro y justifico cada avance que logramos. Incluso cuando a veces "se les pasa la mano" en sus manifestaciones, en el bien entendido que esos extremos ayudan a correr el límite y la línea de avance.
Sin embargo, esto es para los dos lados. No solo cuando la mujer agredida, discriminada o afectada, es de izquierda.
Ayer fuimos testigos de una cobarde e injustificada agresión a una mujer. A una mujer mapuche además, que al igual que muchas, pero aún pocas, ha logrado conquistar la cima de su carrera profesional.
Ximena Lincolao, primera ministra de Estado en la historia de Chile de etnia mapuche y que fue nombrada por un Gobierno de derecha -tal vez eso duele- fue insultada, escupida, mojada y golpeada, además de perseguida y retenida, por jovenes estudiantes “soñadores” de la Universidad Austral en Valdivia.
Y los "orcos", como les llaman habitualmente a los manifestantes que utilizan la violencia, sin quedar conformes con lo realizado, la persiguieron además al subir al auto, pateándolo, golpeándolo con las manos y arrojándole objetos.
Muchos salieron a condenar la agresión de distintas corrientes y de distintos estamentos, incluso los propios estudiantes de la FEDEUaCh, quienes sin embargo, lejos de condenar lo ocurrido y punto, justificaron la manifestación. No la violencia, pero sí de igual manera lo que la originó.
Pero aquí el punto es otro: así como la violencia se condena, venga de donde venga; cuando se agrede a una mujer, también se condena, sea ella de donde sea. Sea de izquierda o de derecha.
Por eso me pregunto profundamente: ¿Y las feministas dónde están?
Ricardo Barría Dillems
Editor
AraucaniaDiario







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