Académico advierte que el mayor efecto que puede causar el coronavirus es colapsar el sistema de salud

Chile y el Mundo 09 de mayo de 2020 Por Equipo AraucaniaDiario
El también ingeniero de la Universidad Autónoma advierte que al aumentar los contagios por el virus, el sistema de salud primaria podría no tener la capacidad para atender a aquellas personas que poseen enfermedades respiratorias crónicas causadas por la contaminación atmosférica.
Contaminación atmosférica en La Araucanía.
Contaminación atmosférica en La Araucanía.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los últimos cinco años, el promedio mundial de muertes prematuras que fueron atribuibles a la contaminación atmosférica alcanzó los 4,2 millones de personas, de las cuales 88% de dichas muertes ocurrió en países de ingresos bajos y medios. Mientras que el continente americano registró un total de 164 mil fallecidos por la misma causa.

Estas preocupantes cifras son parte de los antecedentes que utiliza el académico e investigador de la Unidad de Cambio Climático y Medio Ambiente (UCCMA) del Instituto de Estudios del Hábitat de la Universidad Autónoma de Chile, Dr. Carlos Esse, para realizar un análisis de la realidad regional, tomando en consideración la alta contaminación que se comenzará a visualizar en Temuco y Padre Las Casas por el uso de leña como principal agente de calefacción.

El académico e ingeniero forestal señala que la temporada invernal en el centro-sur de Chile, genera un significativo incremento en el uso de la leña como método de calefacción.

"Sin embargo, una serie de estudios han concluido que la leña húmeda es el gran causante del aumento en la concentración de material particulado y contaminación atmosférica, la cual es responsable del aumento de consultas médicas por problemas respiratorios cada temporada, especialmente en niños y adultos mayores", explicó Esse.

Para quienes viven en la capital regional no es novedad hablar del impacto que el material particulado PM 10 o PM2.5 tiene en la salud de los habitantes de cada territorio, pero dado el contexto actual cobra mayor fuerza entender lo que esto significa.

Según el CIEDESS (CChC), en Chile las muertes por enfermedades respiratorias alcanzan en promedio las 10 mil personas al año, lo que se traduce en 30 muertes cada 24 horas. Sin embargo, lo más preocupante corresponde a los meses en los cuales las muertes se incrementan, siendo junio, julio y agosto, donde se registra casi un 50% del total, periodo que coincide con la mayor concentración de virus respiratorios que circulan en el ambiente.

Al respecto, Dr, Esse sostiene: "si bien en los últimos años los gobiernos de turno han realizado esfuerzos para incentivar el uso de fuentes de energía alternativas para la calefacción de hogares y se ha formalizado el mercado de la leña seca por medio de un adecuado programa de certificación, lamentablemente estos esfuerzos y avances en materia de descontaminación ambiental hoy se ven frágiles ante la amenaza real del Covid-19".

Advirtió que el mayor efecto que puede causar este virus radica en el colapso de los sistemas de salud y atención primaria, "los cuales al verse superados por el aumento de los contagios por Covid-19, podrían no tener la capacidad de atender oportunamente a aquellas personas que poseen enfermedades respiratorias crónicas y que suelen generar cuadros agudos y de alta complejidad en estas fechas".

Responsabilidad

Es en este escenario donde el llamado a ser responsables de forma individual se traduce en casi una exigencia, tanto en el uso de leña, como el respeto a las medidas sanitarias implementadas por la autoridad.

"Cada uno puede contribuir a mitigar los impactos de la combustión de leña utilizando leña seca de origen conocido, y en lo posible certificada. La leña seca combustionada a máximo tiraje permite una combustión limpia que genera bajas emisiones, lo cual sumado al uso de estufas con tecnologías modernas esto se ve potenciado", argumentó el especialista.

El investigador de UCCMA enfatizó en que es "muy importante" estudiar mecanismos de subvención a la producción y consumo de leña seca o fuentes no contaminantes como la electricidad, y a generar una política energética que se haga cargo de este problema y permita mejorar la calidad de vida de las familias chilenas, "por el bien de nuestros adultos mayores y en especial de las nuevas generaciones".

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