¿Cómo seguir apoyando a niños y niñas en situación de discapacidad en tiempos de pandemia?

Opinión 03 de septiembre de 2020 Por Equipo AraucaniaDiario
Por Lili Ortega López, docente de Pedagogía Educación Diferencial en la Universidad Autónoma de Chile.
Lili Ortega académica U. Autónoma.
Lili Ortega académica U. Autónoma.

Estar en cuarentena por la pandemia del COVID – 19, ha afectado significativa y profundamente todas las áreas y dimensiones de la vida humana, todo se ha vuelto un ambiente caótico, donde los padres, niños, niñas, abuelos y familia en general están en casa, realizando labores de hogar, teletrabajo y tareas escolares; y los padres y cuidadores han tenido que reinventar estrategias para que sus hijos e hijas avancen en los desafíos escolares.

Esta crisis nos ha provocado altos niveles de estrés y ansiedad, haciéndose necesario el aprender técnicas de contención que ayuden a enfrentar situaciones diversas ofrecidas por las contingencias.

Una de esas estrategias es organizar los entornos para que los más pequeños realicen las tareas encomendadas, esto conlleva planificar y anticipar actividades, tiempos y espacios, siendo el objetivo de facilitar la tarea a través de rutinas predecibles y certeras. Cuando existen barreras para el aprendizaje y la participación, los desafíos son potentes, por lo que debemos considerar cada avance y no alterar los pasos del aprendizaje, en este sentido algunos consejos pedagógicos puede ser tener una hora de inicio y otras señales de que el día ha comenzado.

También es importante utilizar agendas o calendarios visuales o sonoros que anticipen la rutina a seguir; construir a partir de rutinas antiguas o existentes e incorporar pausas físicas, incluyendo actividades para la motricidad fina/gruesa, actividades con diversas texturas o pausas activas que permitan liberar energía y calmar su ansiedad.

Resulta vital programar descansos para los adultos cuidadores, para aplacar su propia ansiedad; intentar crear diferentes zonas de actividad, espacios libres de obstáculos que interrumpan la movilidad; promover la comunicación social y la independencia personal, aplicando los recursos naturales, como la fantasía o realidades inventadas y aspectos lúdicos; crear y mantener un entorno de acogida placentero o ambiente de seguridad emocional, enseñar sin error, premiar y festejar los logros; y hacer uso de paseos terapéuticos a través de permisos o autorización temporal, en las comunas que lo requieran, pero siempre acompañados por sus padres, para controlar la impaciencia y alejar la violencia.

Todo lo anteriormente señalado, permite contribuir en experiencias positivas para nuestros niños y niñas que viven en espacios confinados y mejorar la calidad de sus vidas.

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