Fiscal Garrido logró lo que Llaitul nunca pudo: unir a los mapuche

A tan sólo 11 días del plebiscito y por orden del fiscal regional de La Araucania, la Policía de Investigaciones de Chile detuvo al vocero de la Coordinadora Arauco Malleco Héctor Llaitul, lo que provocó, entre otros efectos aun sin dimensionar, la caída de una ministra y un gran apoyo a favor de un líder cuyo liderazgo, últimamente, estaba en discusión.

Opinión 30/08/2022 Equipo AraucaniaDiario Equipo AraucaniaDiario
Llaitul y Garrido
Llaitul y Garrido

A menos de una semana de la histórica votación del plebiscito, la Macrozona Sur se ha visto revolucionada con acciones de todo tipo. Desde marchas pacíficas y manifestaciones de apoyo por parte de comuneros mapuche, que por primera vez en este tipo de acontecimientos, protestan sin violencia, sin quebrar vidrios, sin romper paraderos o la señalización de la vía pública; hasta escasas barricadas y la quema de maquinaria forestal, por parte de las ORTs "independientes" de la Coordinadora Arauco Malleco. También han seguido los atentados incendiarios, pero eso es otra cosa y viene, probablemente, de otro lado.

Tiempo atrás, la detención y prisión preventiva de un líder mapuche habría devenido en desórdenes en las calles, vitrinas y vidrios rotos, enfrentamientos con Carabineros. Sin embargo, nada de esto sucedió. Al menos no por parte de quienes esperaban afuera de la PDI el jueves pasado, agrupados, enojados, sin querer hablar con la prensa, pero en forma pacífica. Vinieron comuneros desde Temucuicui, Cunco, Temulemu y la cordillera. Todos apoyando al vocero de la Cam, organización que incluso envió un werkén.

Héctor Llaitul venía ya desde hacía meses tentando el destino -como pidiendo que lo detuvieran-, vociferando la lucha armada contra el Estado de Chile (siempre a través de terceros, por video o mediante comunicados), en una pelea de frente contra las forestales y el Gobierno, porque sus agentes de orden y seguridad son los que quedan al medio, Carabineros, PDI y ahora, las Fuerzas Armadas; todo lo anterior, en un clima de constante crítica al accionar del Gobierno del Presidente Boric, a sus ministros y a sus cambios de opinión.

Detención a 11 días del plebiscito

Y vino lo que tal vez deseaba Llaitul. El jueves 25 de agosto, alrededor de las 13:30 horas, la Policía de Investigaciones lo detuvo -pacíficamente- en un restaurant de Cañete, trasladándolo a Temuco por viña aérea. ¿El motivo?, una orden de arresto tramitada ante el juzgado de Garantía, por la fiscalía regional de La Araucanía, a 11 días del plebiscito que marcará la historia de Chile y donde en todas las últimas encuestas se impone el Rechazo por sobre el Apruebo, pero donde de igual manera, el número de indecisos es importante.

¿Se podría haber hecho esta detención el 5 de septiembre?, ¿pudo ser detenido dos meses atrás o quizá hace un año?, por supuesto. Todo dependía del momento en que quisiera pedir su arresto el fiscal regional Roberto Garrido, ya que los supuestos "hechos" que expuso habrían sido oídos de igual manera por un indulgente juzgado de Garantía, que no dudó en que los audios fueran falsos, o en que fuera verdad que Llaitul se encontraba "tal vez", dentro de un predio que estaba siendo tomado.

¿Qué necesidad había de ponerle "más leña al fuego"?, ¿Para qué detenerlo en lugar de citarlo a declarar, si era ubicable fácilmente (lo demostró la PDI)?, ¿Para qué abusar de las herramientas que entrega el Estado de Derecho, como ocurrió con la "Operación Huracán"?, ¿De verdad creen tan tonto a Llaitul, como para dejarse arrestar, si no hubiese querido?

Hoy suman y suman las comunidades, las agrupaciones, los colectivos que manifiestan su apoyo a Héctor Llaitul, un ser mañoso, que no cae muy bien y que tenía a otras agrupaciones en su contra. Hoy, incluso otra de las organizaciones violentistas, la Resistencia Mapuche Malleco (RMM), ya le manifestó su apoyo. Tal vez hasta se le una la temida Weichan Auka Mapu (WAM), la más violenta de todas.

Atentado contra la Prensa

Y como guinda de la torta, el GarridoGate, o el episodio de los audios y escuchas telefónicas, donde hace algunas horas se supo que cada periodista que ha pedido una entrevista a Llaitul o que lo ha llamado, tendría una "carpeta" en la PDI. Todo por supuesto, dirigido u orquestado por el fiscal regional de La Araucanía Roberto Garrido, ya que las policías no trabajan solas y todas las causas de la región, son del fiscal regional.

Si lo anterior no amerita un reclamo ante la Asociación de la Prensa Chilena, al Colegio de Periodistas e incluso ante organismos internacionales que defienden la Libertad de Prensa e Información, entonces no sabemos qué podría justificarlo. Hoy, estamos frente a uno de los peores atentados contra la Prensa y los periodistas chilenos, cuya información personal, descansa hoy en los despachos de la policía chilena.

Finalmente, Roberto Garrido, a petición de alguien o por mutuo propio, pisó el palito y logró por Llaitul, lo que en más de 25 años de lucha el propio vocero de la CAM nunca pudo hacer: que los mapuche se unan en torno a él y de paso, arrastró al Gobierno de Gabriel Boric a su peor crisis, llevándose por medio a una ministra y no se sabe a cuantas más, ya que en estos días la propia CAM revelará toda la información.

Fiscal Roberto GarridoSe declara admisible querella criminal contra fiscal regional Roberto Garrido
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