
Ricardo Barría Dillems, ingeniero comercial, magister en comunicación. Editor de AraucaniaDiario, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Miguel Mellado, diputado por La Araucanía.
Opinión21/09/2022
Andrea González Lillo
Salud y educación gratuita y de calidad, y pensiones dignas. Esas eran las demandas de los chilenos en octubre de 2019. Había rabia, frustración y un hostigamiento ante la desigualdad social y económica. Toda la razón, había que hacer cambios y la mayoría de esas demandas podían ser subsanadas a través de leyes. Pero bueno, fue el momento preciso para que en medio de la confusión los grupos más extremos, esos que quieren refundar el país ganaran espacio convenciendo a la gente que todo se solucionada con un cambio de constitución. Poco a poco el horizonte se alejaba.
A poco andar de la Convención Constituyente la plurinacional y los derechos de los pueblos originarios desviaron la atención del debate o más bien lo acapararon. Decenas de voces constituyentes se vieron silenciadas por egocéntricos representantes que se nublaron y olvidaron que ellos representaban a quienes los escogieron para elaborar una Carta Fundamental que uniera y no dividiera al país.
Siempre hemos sabido que Chile es un país multicultural, pero estoy seguro de que la plurinacionalidad no era parte de las demandas que se escucharon en las multitudinarias marchas de octubre de 2019 y que finalmente derivaron en este necesario proceso de cambio. De hecho, fue uno de los aspectos que más alertó a los chilenos, que si bien reconocen la deuda que existe con los pueblos originarios y la necesidad de avanzar en el reconocimiento a su cultura, no consideran necesario que coexistan como una nación independiente dentro de otra nación, que es la que nos congrega.
Los constituyentes estaban tan cerrados con su idea de plurinacionalidad que no lograron ver ni escuchar a la ciudadanía. Así, recibieron un golpe de realidad al ver que los resultados son indiscutibles: cinco de las comunas con mayor población indígena del país se inclinaron por el rechazo y el golpe fue tan fuerte, que el director nacional de la Conadi, Luis Penchuleo, quien luego del triunfo del Rechazo, dijo que “la población mapuche no entendió el texto”.
Mala valoración del pueblo al que representa. Las comunidades indígenas tienen claro lo que quieren y les aseguro que la inmensa mayoría no centra sus aspiraciones en convertirse en una nación independiente. De hecho, según la encuesta CEP de pueblo originarios -publicada a inicios de agosto, enfocada a las regiones de La Araucanía, Biobío, Los Ríos y Los Lagos-, arrojó que el 70% de los mapuches está en contra de que se establezca un “estado independiente”; consideran que es necesaria la restitución de tierras, pero el 59% no justifica el uso de la fuerza para reclamar tierras, y dicho sea de paso, el 64% de los consultados dijo que su relación con Carabineros era “muy o algo amable”.
Para las comunidades indígenas es importante la restitución de tierras, pero cuando se les pregunta sobre la base de recursos limitados, se inclinan por priorizar programas de educación, capacitación y salud para los mapuches.
Llamo al director de la Conadi a al Gobierno en general a escuchar a las comunidades, a olvidar las ideologías y a enfocarse en ellos y sus necesidades reales. La encuesta CEP en cuestión igual le entregó un dato: el 76% de quienes se consideran mapuches urbanos “no habla ni entiende” el mapudungún, porcentaje que en zonas rurales alcanza el 57%. El tema es que dfícilmente una cultura que se basa en relatos verbales, en historias que han pasado de generación en generación, logrará sobrevivir en el tiempo. Preocupémonos también de eso.
El plebiscito no hizo más que confirmar que los convencionales “corrieron con colores propios”, porque en 5 de las comunas con mayor porcentaje de población indígena se impuso el Rechazo. En Alto Biobío, con un 84.20% de población indígena, el Rechazo se impuso con el 70.75%; en Saavedra, con 79.60% de población indígena, alcanzó el 68,05%; en Tirúa, con 70.40% de población indígena, llegó a 77.25%; en Cholchol, que registra una población indígena de 75.30%, el rechazo llegó al 75.82%; y en Galvarino, que tiene una 69.20% de población indígena, el Rechazo se impuso con un 74.91% por sobre un 25.09% que optó por el nuevo texto que se proponía.
Definitivamente los constituyentes estaban tan cegados por el poder que les entregó el país, que ni siquiera escucharon a quienes ellos decían representar y defender con tanto ahínco.

Ricardo Barría Dillems, ingeniero comercial, magister en comunicación. Editor de AraucaniaDiario, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

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Ricardo Barría Dillems, ingeniero comercial, magister en comunicación. Editor de AraucaniaDiario, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

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