
Escaños reservados sí, pero dentro de los 155 constituyentes
Yuliana Montiel
Para hablar de escaños reservados, lo primero es aclarar que absolutamente todos los parlamentarios estamos a favor de que los pueblos originarios formen parte de la redacción de una nueva Constitución. En este contexto, lo primero es valorar el esfuerzo transversal que están haciendo todos los sectores políticos para incorporar, por primera vez en la historia, la opinión de los pueblos indígenas en nuestra Carta Fundamental.
Cabe preguntarse entonces, por qué no logramos llegar a un acuerdo que nos permitiera aprobar rápidamente esta premisa, y la respuesta es que no coincidimos en la fórmula o el cómo concretar esa legítima participación sin pasar a llevar la institucionalidad; eso es precisamente lo que generó diferencias en el Parlamento.
Por un lado, la oposición propuso que fueran 25 escaños reservados para los pueblos indígenas, adicionales a los 155 miembros que se aprobaron. En cambio, en el oficialismo estamos convencidos que deben ser 15 los escaños reservados y que estos deben estar dentro de los 155 integrantes de la convención que redactará la Constitución.
Quiero ser muy clara respecto a estas divergencias que se generaron. Me preocupa que se evalúe una propuesta que modifica las bases del acuerdo que suscribimos el 15 de noviembre del año pasado, más aún cuando éste fue ratificado en una de las elecciones más concurridas de la historia de nuestra democracia. Es nuestro deber como representantes, respetar las decisiones soberanas de la ciudadanía, y cambiar la cantidad de constituyentes sería arrogarse una facultad que no nos pertenece.
También me preocupa que se considere la autoidentificación como procedimiento de votación, esto no se condice con los requisitos que se le exigirán a los candidatos que quieran representar a los pueblos indígenas. No puede ser que cualquier persona que se declare por sí misma como indígena, pueda votar por el representante del pueblo al cual dice pertenecer, con esto evidentemente se corre el riesgo de que personas no indígenas alteren el objetivo que se busca.
En los tiempos de incertidumbre que hoy vive nuestro país, habiéndose ya realizado el plebiscito que da inicio a la elaboración de una nueva Constitución, cambiar las reglas del juego le restaría legitimidad al proceso.
Espero que en la Comisión Mixta podamos encontrar consenso y comenzar a saldar una deuda histórica del Estado de Chile, llegando a los acuerdos que nos permitan cumplir con este propósito común, e integrar así a representantes del pueblo Mapuche, Aymara, Diaguita, Atacameños, Quechua, Colla, Changos, Rapanui, Kawashkar y Yagán, otorgando así la representatividad que se merecen en la importante tarea de estructurar una nueva Constitución que guiará las decisiones futuras de nuestro país.


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