

El conflicto mapuche, es un conflicto que recrea violencias, que requiere una solución política, hay experiencias internacionales de las que podemos aprender y se requiere iniciar el proceso, aceptando el fracaso de todas las propuestas.
Identificar los ámbitos que tiene el conflicto, reforma política, territorio, representación política, resguardo de los derechos culturales y acceso a los recursos naturales.
Identificar la diversidad de actores que pueden participar en el proceso, es importante considerar la participación de las mujeres como actor clave que incorpora otra mirada, otra visión.
Se requiere creatividad y flexibilidad, este proceso constituye un proyecto político en sí mismo. El dilema es por donde empezamos, el Gobernador Regional no tiene facultades en esta materia pero el diálogo será un proyecto político en el que no voy eludir mi responsabilidad.
El peor favor que podemos hacer a la Región es quedarnos con frases para el bronce, darse gustitos, yo no seré parte de quienes incrementan el conflicto.
Esto requiere claridad y convicción, con la misma fuerza que impulsaré el diálogo no podemos legitimar la violencia, los métodos de violencia política que tienen algunos grupos indígenas, no indígenas o el Estado; la solución militar y de fuerza nunca ha sido una solución, para los conflictos.
Mi convicción será contribuir con diálogo, y más dialogo para construir una solución política y definitiva para nuestra Araucanía.






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