Héctor Llaitul: "Nuestros enemigos son las forestales"

La Región 01 de marzo de 2021 Por Equipo AraucaniaDiario
En entrevista telefónica a Interferencia.cl, el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco dice que valora la propuesta del senador DC Francisco Huenchumilla de que observadores internacionales sean garantes de una mesa de diálogo.
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Héctor Llaitul

Héctor Llaitul es el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco, la CAM, organización que ha reivindicado, desde 1998, diversos hechos o acciones de "sabotaje" a través de métodos violentos de lucha, como la quema de camiones e infraestructura, en especial de la industria forestal, así como la toma de terrenos que reclaman como ancestrales.

Algunos de estos hechos han sido perseguidos por la ley Antiterrorista y otros no, desligándose de los más violentos, los que son atribuibles a distintas ORT (Organo de Resistencia Territorial).

El vocero ha debido enfrentar condenas menores y juicios en el marco de la Ley de Seguridad Interior del Estado, siendo absuelto en varias oportunidades. Asimismo, Llaitul fue víctima de la Operación Huracán, una investigación dirigida por el fiscal regional de La Araucanía Cristián Paredes, donde se le acusó e implantó pruebas falsas en su celular, junto a varios otros activistas mapuche, a través de un supuesto programa computacional llamado "Antorcha".

Sin embargo, todo era mentira y ya hay varios carabineros imputados, así como debieran estar algunos fiscales formalizados también, como dice la abogada Marisa Navarrete; lo que no ha sucedido aún.

Interferencia.cl entrevistó a Héctor Llaitul por vía telefónica, haciendo referencia a la propuesta del senador Francisco Huenchumilla (DC), de una suerte de mesa de diálogo bajo observadores internacionales, del llamado del Presidente Sebastián Piñera de buscar un acuerdo nacional para una solución al conflicto en la Araucanía y de las revindicaciones del movimiento mapuche a ojos de la propia CAM. AraucaniaDiario reproduce parte de la nota periodística, que se puede leer completa aquí.

- Hace unos días el senador Francisco Huenchumilla propuso sentar en una misma mesa a representantes del Estado, agricultores, empresas forestales y distintas comunidades mapuche. Su idea es iniciar un diálogo entre las partes supervisado tal vez por la ONU. ¿Qué piensa la CAM respecto de una iniciativa como ésta?

- De partida, hay un aspecto que es interesante en la propuesta, que tiene que ver con internacionalizar la causa mapuche. A nosotros nos parece procedente, porque las razones por las cuales nosotros estamos luchando hoy día tienen que ver con la recuperación del territorio, la recuperación de la autonomía, que son nuestras demandas fundamentales. 

Ahora, este enfoque no tiene tanta cabida en la sociedad chilena, debido al manejo que hacen los medios y la clase política del tema, va en contra de su discurso oficial. Sin embargo, a nivel internacional, tenemos más acompañamiento, se entiende mucho mejor la causa mapuche y que tenemos la razón, que estamos por justicia para nuestro pueblo. Ese aspecto nos parece interesante.

No sé si la ONU sea la instancia correspondiente, pero sí [debería contar] con observadores o garantes en esta búsqueda de una solución. Habría que explorar eso un poco más. Si bien Huenchumilla tiene buenas intenciones, no olvidemos que él es un político, representa el establishment político en Chile. Es militante de la Democracia Cristiana, fue intendente por lo mismo, y también maneja el tema mapuche. Pero nosotros le hicimos la crítica en su momento de que él no ve el fondo del problema, o sea, no analiza las razones de fondo de este conflicto, que tiene que ver con que acá ha habido una arremetida del capitalismo en el Wallmapu.

Esta arremetida, a través de políticas extractivistas, de la apropiación de nuestros recursos, ha golpeado fuertemente lo que es el territorio ancestral mapuche. Por eso ha habido una agudización de este conflicto histórico.

Él propone medidas cortoplacistas, medidas dentro de la institucionalidad y no necesariamente medidas que tengan que ver con los estructural, que ataquen el fondo del problema, que se relaciona con la restitución del territorio para la nación mapuche y con la posibilidad concreta de construirnos desde la autonomía, la soberanía para nuestro pueblo-nación. 

Entonces, hay un aspecto que podemos aceptar dentro de esta propuesta, que es la posibilidad de ser interlocutores válidos, porque nosotros estamos en la resistencia, en la contraparte y, por lo tanto, debemos tener una voz. En un sentido estamos de acuerdo, cuando él dice que no se debe conversar con aquellos que tranquilamente están tomando mate o los que son amigos de los partidos políticos, sino que si el Estado quiere encontrar una solución tiene que conversar con quienes estamos representando la resistencia mapuche. 

Ahora bien, un acuerdo como lo está planteando la derecha o este gobierno, ahí nosotros tenemos nuestros reparos, porque no nos vamos a sentar [en una mesa de diálogo] con una pistola en la mesa, no nos vamos a sentar si tienen desplegados a los militares en puntos neurálgicos del territorio mapuche. Eso nos ofende, nos agrede y violenta como pueblo-nación. Porque nosotros tenemos la razón y siempre hemos tenido la razón respecto de nuestras demandas territoriales y políticas.

- Lo que se ha visto en los últimos meses, incluso en los últimos años, es un mayor nivel de violencia en la Araucanía. Desde la derecha y sectores más duros dicen que no se pueden sentar a conversar con personas involucradas en acciones violentas. Por lo tanto, parece haber aquí una suerte de diálogo de sordos, ¿no le parece?

- Claro, eso tiene que ver con que nuestras reivindicaciones de tipo territorial y política chocan de frente con los intereses del gran capital. El problema está ahí y por eso la derecha toma una posición tan cerrada en defensa de los poderosos. Esto no es como se presenta mediáticamente, como lo quiere presentar el gobierno o los medios, de que nosotros tendríamos conflictos con la sociedad chilena o con los agricultores. No, no es así el asunto. El problema que nosotros tenemos es que la restitución territorial y política choca de frente con los intereses de los capitalistas, en este caso, con las forestales, que son las que tienen las propiedades usurpadas en el territorio mapuche. Tiene que ver con las grandes inversiones capitalistas, es ahí donde está la matriz de este problema, no hay otra situación. 

Por lo tanto, se entiende que este gobierno haya profundizado la política represiva.

Nosotros aún estamos disponibles para conversar y por eso valoramos la propuesta de Huenchumilla. Pero nosotros no vamos a conversar para dar continuidad a las políticas de integración o políticas sociales, que a nuestro juicio son puras migajas, y que en el fondo no resuelven en ningún sentido lo que son las demandas de nuestra gente por territorio y autonomía.

Y esto quedó en evidencia con el fracaso de la política indígenas y el fracaso de la política de entrega de tierras. El fracaso de la política indígena es que al final cientos o tal vez miles de demandas que han sido canalizadas a través de la institucionalidad, ninguna ha sido resuelta. Y es porque toca los intereses de los ricos.

Esas, creemos, son las razones por las cuales hay una agudización del conflicto, es decir, hay una nula voluntad de querer resolver los temas de fondo respecto de nuestras demandas.

- La postura de la CAM es bastante conocida [reivindican acciones en contra de infraestructura de grandes empresas forestales]. Pero esa no es la única postura en el mundo mapuche. Acá en Santiago, cuando uno ve acciones como la quema de una casa, ya no se entiende el discurso en contra de las grandes forestales, porque lo que se ve son acciones en contra de personas comunes y corrientes. ¿Cómo ve usted eso?

- Lo que pasa es que aquí ha habido una estrategia comunicacional muy fuerte. Los medios están al servicio de las grandes empresas y del poder político. Lo que nosotros observamos es una campaña de demonización de la causa mapuche. Así ocurrió en el pasado con el caso Luchsinger, que es un caso excepcional, que claro que es una situación compleja. Pero si analizamos el momento mismo en que surge la causa mapuche, aquí hay una crisis que se agrava porque los gobiernos decidieron salvaguardar los intereses de los poderosos, en este caso de las forestales, grandes latifundios y de grupos económicos que arremeten con fuerza en nuestro territorio. Esa ha sido la constante.

Y si hoy día existe militarización, drones, helicópteros, blindados, tanquetas, fuerzas especiales, que reprimen a las comunidades, es porque se protegen las inversiones capitalistas. Nosotros hemos denunciado todo este escenario, prácticamente de guerra en contra del pueblo-nación mapuche, pero tenemos muy pocas salidas.

Lo que sí existe es un proceso, en marcha, de deslegitimar la causa mapuche. Y siempre ha sido así. Antaño se nos mostraba como salvajes, en situación de barbarismo, después como alcohólicos, en fin, siempre ha habido una estigmatización de nuestra gente y de nuestros procesos. En el último tiempo se nos presentan como delincuentes, terroristas, y la última campaña en nuestra contra da a entender que seríamos narco-terroristas mapuche. Han sido parámetros con los que se han manejado los medios también.

Nosotros como organización - y por eso damos esta entrevista- tenemos muy claro que la lucha es en contra del capital, de las forestales, en contra del latifundio, de un sistema de propiedad usurpada. Y aquí el país está al debe, en el sentido de la restitución de los territorios y de la autonomía. Eso no quiere decir que no haya incidentes aislados [en contra de particulares], pero no se puede generalizar la lucha mapuche.

No se puede decir que nuestros enemigos sean los camioneros, los gremios o pequeños agricultores, eso no es así. Nuestros enemigos son las forestales. Hay cientos de recuperaciones en contra de las forestales. Nadie habla de esos procesos, que existe esa disputa territorial, que la mayoría de los enfrentamientos y de los hechos de violencia giran en torno a las forestales. 

Eso podemos decir al respecto [de su pregunta]. No se puede caer en el juego de la manipulación, en estas teorías tipo goebbelianas de mentir y mentir porque algo queda, de las verdades producidas. El “conflicto mapuche” es contra un sistema de propiedad, porque las empresas forestales hoy día tienen entre cinco y ocho veces más territorio que los mapuche. Solo dos grupos empresariales, sólo dos forestales, tienen más territorio que todo el pueblo nación mapuche.Hoy el pueblo-nación mapuche tiene entre 500 mil y 800 mil hectáreas; la forestal Mininco y la Forestal Arauco tienen más de 3,5 millones de hectáreas. Imagínese la desproporción e injusticia que existe.

Y no estamos hablando de que esa propiedad usurpada esté al servicio de los sectores sociales, no; están al servicio de la acumulación del capital, por no hablar de la depredación de los suelos, del ecocidio que están generando estos monocultivos. Todos estos procesos han golpeado fuertemente a las comunidades mapuche. 

- ¿Qué pasa con los agricultores que ya llevan generaciones en el territorio?

- Hay que hacer diferenciaciones. Hay agricultores que no tienen grandes problemas con la causa mapuche, porque no están vinculados a la usurpación. Pero otros están en territorios usurpados, y han hecho uso y abuso de los territorios en contra de los mapuche. Que no se vengan a hacer las víctimas ahora, cuando estuvieron prácticamente un siglo abusando de los mapuche.

Aquí lo que se está haciendo es justicia, pero principalmente contra las estructuras de poder. Hay agricultores que han respetado al mundo mapuche y esos agricultores no han tenido conflictos con la causa mapuche. Hay agricultores de derecha, fascistas, anti mapuche; ellos tienen que cosechar lo que han sembrado no más.

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